
Por primera vez desde que se instauró, este año nos quedamos sin el ecuador deportivo del FIB, el clásico partido entre prensa y artistas en el Polideportivo Municipal de Benicassim. El motivo, el cambio algo apresurado de la ONG colaboradora del festival (Ayuda en Acción tomó el relevo de Intermón Oxfam), entidad encargada también de esta cita futbolera. Pero que los amantes del balón que no se preocupen, que en 2011 volverá este encuentro benéfico.

Con las fuerzas repuestas, en unas horas nos vimos de nuevo en el recinto festivalero. Esta vez, estrenamos jornada con los norirlandeses Ash. Su trayectoria, algo irregular, no ha permitido que tengan la condición de estrellas, lo que demuestra la temprana comparecencia en el horario.
Hace tiempo también que Charlotte Hatherley no les acompaña, como la última vez que les vimos en el FIB, pero no faltó un cuarto refuerzo, con gran parecido a uno de los componentes de Bloc Party. Tanto, que era efectivamente Russell Lissack (el del flequillo que le tapa la cara), que últimamente completa la formación del trío en directo.


Como ocurriera en 2006 con Madness, el ska y los ritmos caribeños se adueñaron por unos minutos de Benicassim con otra banda referente de este movimiento: The Specials. Buen rollo y propuesta interracial a raudales, con clásicos instantáneos como este "A message to you Rudy".

Y si hay que elegir un momento culminante, sería "Little heart attacks" y su final multitudinario, lleno de amigos sobre el escenario, demostrando lo queridos que han sido y lo que se les va a echar de menos.
Hasta fenómeno extraño tuvo la actuación de Sunday Drivers, ya que nada más terminar vimos desplazarse por el cielo un objeto propulsado por lo que podría ser una llama que en seguida se apagó. Digno de ser comentado en el programa de Iker Jiménez (¿alguien más lo vio?).

Y es que a esa misma hora ya había comenzado la actuación del cabeza de cartel de la noche: The Prodigy que, como se esperaba, convirtieron los alrededores del escenario Verde en una inmensa 'rave'. Y tuvimos oportunidad de comprobarlo con trallazos como "Firestarter", "Smack my bitch up" o "Voodoo people".
Aún embrutecidos por la energía en directo que desprenden The Prodigy, la velada nos conduciría aún por algún momento memorable. Especialmente con Cut Copy. Los australianos desprenden elegancia en sus canciones electrónicas (y en sus camisas para la ocasión) y en directo suenan como auténticos rompepistas temas como "Lights and music", "Hearts on fire" o "Feel the love" (que suena como si Suede hubieran descubierto en su día las posibilidades de la música de baile).
En similares coordenadas aunque con mayor repercusión se mueven los británicos Klaxons, que se presentaron ataviados con túnicas retrofuturistas. Su primer disco fue una buena colección de singles y el segundo se está haciendo de rogar, aunque ya se ve que lo tienen todo cerrado compositivamente, al ver la cantidad de nuevas canciones que presentaron en su directo, como es el caso del nuevo single, "Echoes". En una primera escucha, parece que no estarán a la altura de la inmediatez de las de su debut. Por eso, las triunfadoras de la noche fueron temas como "Golden skans", el bis arrollador "Atlantis to interzone" o "It´s not over yet".
Con ellos pusimos el punto final al sábado, en espera de un domingo que nos traería el mejor concierto del festival, con permiso de directos históricos como el de Sunday Drivers.