domingo, diciembre 26, 2010

martes, diciembre 14, 2010

Tendrá que haber un camino

Y él parece que lo encontró, rebasando cánones preestablecidos y haciendo llegar el interés por el flamenco a públicos muy alejados de este género. Enrique Morente (1942-2010) arriesgó y trascendió.

Recuerdo a J de Los Planetas comentando una vez en una entrevista el privilegio que para él suponía compartir ratos con Morente, acercarse hasta su casa en Granada, comparándolo con quien visita a una estrella de la talla de Bob Dylan o Leonard Cohen. Fruto de esa amistad surgieron varias colaboraciones en los últimos tiempos. La última, funestamente también una canción dedicada a otro personaje musical desaparecido, Sideral.


Pero no fueron Los Planetas los que encendieron la mecha. Una década antes otros paisanos, Lagartija Nick, firmaban junto a Morente un álbum que debe aparecer siempre en toda antología de lo mejor publicado en este país en el siglo pasado. El enorme "Omega", donde se atreven con versos de Lorca y revisitan también al citado Cohen.


Aunque el cénit de la transgresión seguramente lo alcanzó en sus colaboraciones con Sonic Youth, consiguiendo el imposible de unir el ruidismo de los de Nueva York con su cante y palmas.

Pero, para terminar el recuerdo, nos vamos a quedar con la raíz, con la esencia. Grande, maestro.

miércoles, diciembre 08, 2010

Treinta años sin Lennon



Y su música sigue vigente como el primer día.


Da vértigo pensar acerca de lo que habría sido capaz, qué cotas creativas habría alcanzado con los medios actuales y si hubiera coqueteado con las nuevas corrientes musicales como la electrónica (y de paso, satisfacer también alguna curiosidad más, como la evolución de su relación amor-odio con Paul McCartney, por ejemplo).


Definitivamente, el 8 de diciembre de 1980 la música se tiñó de luto para la posteridad.

sábado, octubre 16, 2010

Un nuevo Wild Thing


El Wild Thing Bar ha lanzado una nueva oferta para los muchos incondicionales de este templo de las noches madrileñas. Un viernes al mes sale de su habitual emplazamiento para proponer una noche en un entorno diferente y con el reclamo de una actuación en directo y una posterior sesión dj.

Y no hay que irse muy lejos de su radio de influencia, ya que el Wild Thing Club, que es como se ha bautizado la iniciativa, se desarrolla en La Buena Dicha. Los primeros en inaugurar estos directos el pasado mes de septiembre fueron Montevideo y ya en octubre este viernes vivimos la segunda de estas citas, con todo un plato fuerte: Cooper.

Alejandro Díez se presentó en formato acústico, acompañado en la otra guitarra por su compañero de banda habitual en estas lides, Mario Álvarez. Es un formato en el que se prodiga últimamente, con gran resultado. Y así fue una noche más en una sala que presentaba un aspecto inmejorable de público (en la que la única nota negativa la pusieron los continuos murmullos de los asistentes del fondo).

Apoyado en proyecciones y muy comunicativo, Alejandro repasó canciones de toda su etapa como Cooper, comentando curiosidades al respecto de todas ellas. Por ejemplo, que "Es tarde", una de las que aparece en su debut "Fonorama", fue compuesta durante la última época de Los Flechazos e incluso interpretada en directo en un programa de radio. O que la ejecución de "Hyde Park" le venía "a contrapelo" porque acababa de volver de una estancia en París, encantado una vez más con esa ciudad.

Este tema fue de los más celebrados por el público, junto a otros como "Oxidado", "Cierra los ojos", "El círculo polar", "Un nudo en la garganta" o "El sur" (estos dos últimos fueron el bis).

Tampoco faltaron versiones de aquellos grupos que más le han influenciado. Desde las más obvias como The Beatles (eligió como hace unos meses en la sala El Sol "Ticket to ride") hasta otras menos esperadas como "El sueño" de Nacha Pop, grupo al que escuchaba cuando estudiaba en Madrid. Y, claro está, no se olvidó de Paul Weller y The Jam, confesando que el videoclip del tema "Going underground" en el programa de televisión "Aplauso" fue el "detonante" para interesarse por este tipo de música.

En definitiva, enhorabuena al Wild Thing por esta nueva aventura en la que le deseamos lo mejor. La próxima cita será el 12 de noviembre con el directo nuevamente con aroma mod de Blow Up y la sesión de Allnighter. Para hacer más corta la espera, de regalo os dejamos la versión de Cooper del "Carnation", todo un temazo de la última etapa de The Jam (la que más le gusta a Alejandro).

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Amor amargo

Las relaciones interpersonales tienen derroteros imprevisibles. Y si en la coctelera añadimos personalidades complicadas, la cosa se pone que arde. Que se lo digan si no al amigo "Mani" (ex Stone Roses y ahora en Primal Scream): de estar metido un día en una nueva banda de súperbajistas (junto a Andy Rourke de The Smiths por ejemplo) a lanzar un furibundo ataque sin desperdicio contra el mentor del grupo y tercer bajista involucrado en el proyecto: Peter Hook.

El mismo al que va dirigida toda la ira de "Mani" es también quien aportó su granito de arena en dejar para la posteridad una de las canciones que mejor plasman el reverso destructivo del amor: "Love will tear us apart". La misma que cientos de jóvenes (y no tan jóvenes) esperaban escuchar durante su paso por la reciente gira española y que no falló en Madrid.

Fue en un recinto poco habitual para conciertos de esta índole, en la calle Fundadores, y llamado para la ocasión "Rock Kitchen" a instancias de Intromúsica, que incluían este directo dentro de la celebración de su décimo aniversario. Un lugar que sorprendió para bien en cuanto a calidad del sonido y tamaño de la sala.

El guión de lo visto fue calcado a lo que ya vivimos este julio en Benicassim: el "Unknown pleasures" por orden y enterito y de regalo antes temas de su primario Ep "An ideal for living" y temas posteriores como "Transmission" o el mencionado "Love will tear us apart", donde el delirio se extendió, como se puede apreciar en el vídeo.

Y como también ocurrió en el FIB, Peter Hook volvió a convencer. La moralidad de sus actos ya es otra historia, aunque parece que las aguas con Mani vuelven a calmarse.

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lunes, octubre 04, 2010

U2 - 360º: la gira total


Al técnico holandés Rinus Michels, que entrenó al Ajax de Amsterdam, al Barcelona y a la selección holandesa en los años 60 y 70 (convirtiendo a este país en a la famosa "naranja mecánica" comandada por Johan Cruyff y, dos décadas después, ganando la Eurocopa de 1988 con el tridente mágico formado por Rijkaard, Gullit y Van Basten), se le conoce como el inventor del "fútbol total".

O lo que es lo mismo, como cuentan las enciclopedias del balompié, "un dispositivo táctico cuyo objetivo era acosar sin tregua ni respiro al adversario para recuperar la posesión del balón y no ceder en ningún momento la iniciativa en el juego al adversario, contando con dos requisitos: un espíritu de lucha inquebrantable y una perfecta preparación física".

Pues bien, valiéndonos del símil futbolístico, el pasado jueves en Sevilla U2 desplegaron la "gira total", su montaje más espectacular hasta la fecha y algo muy difícil de superar... hasta que se les ocurra algo nuevo.

Y de paso se comprobó una vez más que el idilio que la banda irlandesa vive con el público español y que se inició un 15 de julio de 1987 con un concierto legendario para más de 100.000 almas en el estadio Santiago Bernabéu (en el transcurso del cual Bono se preguntó "por qué demonios" no habían tocado hasta entonces en nuestro país) sigue muy vigente, ahora reeditado con su primera presencia en suelo andaluz.

En aquella ocasión el cartel de lujo de la noche lo completaron The Pretenders y Simply Red. En Sevilla, el papel de calentar el ambiente ante unas gradas aún medio vacías le fue encomendado a los neoyorquinos Interpol, a quienes las obligaciones laborales del mismo jueves por Madrid nos impidieron ver.

Pero sí llegamos a tiempo de vivir los instantes previos de la salida de los cuatro músicos de Dublín. Un reloj marcaba la cuenta atrás y a eso de las diez menos cuarto los segunderos empezaron a flotar por las pantallas anunciando que la espera había terminado y que todo estaba a punto de cobrar sentido en ese escenario colosal, apodado "La Garra" y que está coronado por una pantalla circular y un eje vertical que permiten la visibilidad desde cualquier punto de la grada.

Y no fue U2 lo primero que sonó por los altavoces, sino David Bowie y su "Space Oddity", la canción que han elegido esta vez para preceder su salida, que les acompaña hasta subir a la rampa del escenario y que enlazan con otro tema menos conocido de la discografía de Bowie, "The return of the string ray guitar", esta vez con la guitarra de The Edge sonando por primera vez poderosa en la noche y con Bono metiéndose al público ya en el bolsillo al grito de "viva Sevilla".

A continuación se hizo la oscuridad en el estadio de La Cartuja y comenzaron los primeros acordes de "Beautiful Day", un himno de última época de los irlandeses. Y después, sin respiro, primer viaje al pasado con todo un clásico "New Year's Day", hasta que la primera terna de canciones se completa con el algo fallido single del último disco "Get on your boots", en el que Bono y The Edge empiezan a sacar partido de los puentes móviles que conectan el escenario central con la pasarela circular que los rodea.

"What time is it in the world?" es la pregunta que lanza al aire Bono antes de nombrar topónimos como Madrid, Cataluña o, los más coreados claro está, Andalucía y Sevilla y que es la introducción de otra de las canciones de "No line on the horizon", en este caso un "Magnificent" que es de lo mejorcito de ese último trabajo.

El nivel de lo visto hasta el momento dejaba más que satisfecho, pero es que además esta primera parte de concierto se vio complementada con los primeros acercamientos al disco "Achtung Baby!" en forma de "Misterious ways" (con bailarina virtual en las pantallas) y "Until the end of the world" (y el habitual duelo entre Bono y The Edge, esta vez encima de los puentes que les acercaron en el momento culminante de la canción). Entre medias, para subir más la temperatura, "Elevation" puso a todo el estadio a botar y a entonar el correspondiente "uuuu-huuuu".

"Sois de puta madre" soltó Bono antes de confesar el "love affair" que viven con España y de sentirse afortunado por compartir la noche con sus tres mejores amigos. Fue este también el momento de arengar a las masas recordando la victoria de España en el Mundial y de presentar a la banda aprovechando el homenaje futbolero (el Iker Casillas de U2 fue Adam Clayton, Larry Mullen transmutó en "El Niño" Fernando Torres, para The Edge preguntó al público si preferían a Xavi Hernández o Iniesta y él mismo eligió al sevillano Sergio Ramos).

Todo este discurso sirvió como introducción de "I still haven't found what I'm looking for", otro tema que no puede faltar en el repertorio de los irlandeses y que hizo que la banda dejara llevar al público la iniciativa en las primeras estrofas. A partir de este punto el concierto cayó en una fase mucho más pausada en la que aprovecharon para presentar dos nuevas canciones: la primera, "North Star", en formato sólo de voz y guitarra y que tiene buena pinta, y "Mercy", que tampoco desentonó a pesar de ser inédita para la mayoría.

Una de las anécdotas de la noche se produciría después, cuando Bono pidió el "cumpleaños feliz" para su hermano mayor Norman que había ido a verle a Sevilla para celebrarlo. A él le dedicó "In a little while", que tampoco se le olvidará a la chica a la que subió al escenario, otro numerito clásico en un concierto de los irlandeses. Y en la sucesión de emociones la escena se completó con un mensaje desde el cosmos por parte del primer capitán europeo de la Estación Espacial Internacional, el belga Frank de Winne, que dio el paso a la interpretación de "Miss Sarajevo", aquella canción incluida en el proyecto de The Passengers y en el Bono desplegó poderío vocal para llegar a la altura de lo que en su día dejó para la posteridad Luciano Pavarotti.

Del recogimiento se pasó de nuevo a la algarabía con "City of blinding lights", tema en el que la pantalla se alarga hasta alcanzar una espectacular forma cilíndrica. El "uno, dos, tres, catorce" de "Vertigo" fue la sacudida definitiva para volver a levantar a los asistentes, con imágenes rotatorias que reproducían la misma sensación de velocidad que la canción.

Un pequeño homenaje al "Relax (don't do it)" de Franky goes to Hollywood fue la antesala de una versión muy discotequera de "I'll go crazy if I don't go crazy tonight", con la banda recorriendo la pasarela circular, Larry incluido tocando unos bongos, y un efecto de confeti en las pantallas.

Apelaciones a Radio Teheran y distintas imágenes del pueblo iraní abrieron "Sunday bloody sunday", otro de los temas que no pueden obviar del repertorio. Siguiendo con la línea reivindicativa, algunos versos de "MLK" fueron el puente para llegar a una siempre emocionante "Walk on". Ambas estuvieron dedicadas a la líder de la oposición birmana Aung San Suu Kyi.

El grupo se retiró por unos momentos, que fueron aprovechados para emitir un mensaje grabado del clérigo sudafricano Desmond Tutu acerca de los desfavorecidos del mundo y de la importancia de ser "One", como la canción con la que U2 volvieron a escena para el bis que se completó con "Where the streets have no name" y el público ya estallando en "oés, oés, oés".

Pequeña interrupción nuevamente, esta vez con un vídeo con platillo volante e imágenes que recordaban a "Zooropa", dieron paso a un Bono enfundado en un traje de luces, pero no de torero, sino de luces rojas, con el que atacó primeramente la magnífica "Ultraviolet (light my way)" por medio de un micrófono también luminoso y con forma de volante. Con "With or without you" la cosa ya sonaba a despedida, con el estadio iluminado por una bola de espejos que proyectaba sus destellos desde la parte más alta del escenario.

Al terminar, la chaqueta luminosa subió hasta las alturas enganchada del micrófono circular y un "what a wonderful, wonderful, wonderful night" y "what's going on? something very special" fueron las palabras que precedieron a los agradecimientos varios que a duras penas pudo dar Bono entre los cánticos del público, antes de cerrar con un "Moment of surrender" iluminado por una "vía láctea" creada con móviles y cámaras digitales. Fue la última imagen imperecedera de la noche que culminó con los cuatro dublineses abandonando el escenario. Un momento después la chaqueta de Bono bajó de lo alto pero ya para ser recogida por un operario, mientras por altavoces era Elton John quien daba la despedida al público, que salía con una sonrisa de felicidad consciente de haber asistido a un concierto inolvidable y a una gira muy, muy difícil de igualar.

viernes, septiembre 24, 2010

Anvil, sólidos como un yunque

A punto estaba de irme a dormir cuando la televisión digital me brindó uno de esos momentos en los que es casi imposible despegarse del sillón. El motivo, el documental sobre la banda de rock canadiense Anvil. Me quedé con las ganas de verlo cuando se estrenó y afortunadamente he podido quitarme pronto la espina.

Para quien no les conozca (la mayoría, entre los que yo me encontraba hasta saber del documental), son una banda canadiense cuya primera referencia discográfica es de 1981.

Tuvieron sus 15 minutos de fama en esa época pero el hecho de rodearse de gente poco competente y grabar discos en condiciones pésimas les fue relegando al olvido, a pesar de contar con cualidades para haber hecho carrera.

Pero lo llamativo es que, rebasada la cincuentena por parte de sus dos miembros originales, siguen en activo, esperando dar el pelotazo con su nuevo disco y convertirse en estrellas mundiales.

Su modus vivendi, su mánager italiana que les "organiza" una gira por Europa con conciertos ante cuatro gatos (con momentos surrealistas como cuando no les quieren pagar en Praga o un festival junto a bandas locales en Transilvania), sus encuentros con otras estrellas a las que idolatran, sus peleas, las opiniones de sus familiares, su periplo por discográficas intentando publicar un nuevo álbum o, por fin, cuando casi habían tirado la toalla, su momento de gloria nipón, resultan momentos decadentes y enternecedores a partes iguales.

En definitiva, el mundo del rock en estado puro. Muy recomendable.

martes, agosto 31, 2010

Regreso y futuro


Parecía que era cuestión de tiempo y así ha sido finalmente. Hace pocos días, primero en actuación sorpresa en Londres y después en formato festivalero en Reading y Leeds, se hacía realidad el regreso a los escenarios de The Libertines.

Una banda sobre la que quizás pese más la leyenda que lo que en realidad supuso su contribución al panorama musical a comienzos de este siglo. A ello han ayudado sin duda los excesos y vida licenciosa de uno de sus dos líderes, Pete Doherty, cuyas correrías dieron el salto a las crónicas rosas de los medios de comunicación por su romance con la modelo Kate Moss (otra que también sabe de vivir al límite).

Pero aunque su fama engordara sobre todo por motivos extramusicales (las relaciones de Doherty con el otro co-líder de la formación, Carl Barat, con acusaciones formales de robo por medio, también fueron tortuosas), es justo reconocer que dejaron algunas canciones que perduran, si sumamos lo cosecha recogida en sus dos únicos discos publicados.

Además, en la memoria nos queda una actuación mítica en la sala Moby Dick de Madrid, donde no cabía ni un alfiler. Años después, por lo que cuentan las crónicas y corroboran las imágenes de este himno de la banda, están en forma.


Pero como todo no va a ser mirar al pasado, cerramos con una mirada al futuro de la mano de una formación que parece estar llamada a sonar mucho en los próximos meses dentro de los ambientes más modernos.

Tienen el sugerente nombre de The hundred in the hands, son de Nueva York y presentan formato de dúo. Facturan interesantes canciones de electrónica pop, algo así como la versión edulcorada para quienes Crystal Castles resulten demasiado macarras, y su componente femenina puede convertirse además en nueva musa indie para más de uno.

martes, agosto 17, 2010

'Marisquinho' en agosto


Dice el saber popular, y lo refrendan los oriundos, que los meses buenos para comer marisco son los que llevan incorporada la letra 'r'. Siguiendo esta norma, la época estival no sería por tanto un buen momento para darse a los placeres que ofrecen los "frutos del mar". Pero, a pesar de ello, en agosto también se puede encontrar marisco en las Rías Baixas. Y "marisquinho", aunque sea de naturaleza diferente.

Porque este es el nombre que recibe el evento de cultura urbana que acogió Vigo por décima edición hace pocas fechas. Un festival que aúna deportes de ruedas (bicicletas, tablas y patines) con música de raíz rap y hip hop. A esta segunda parte puso colofón todo un maestro de los platos y vinilos.

Alguien que nació hace 52 años bajo el nombre de Joseph Saddler, pero que responde artísticamente como Grandmaster Flash. Toda una leyenda a quien se le atribuyen logros como ser el inventor de técnicas como el "cutting" o el "phasing", ahora utilizadas por Dj's en todo el mundo. Además es el primer artista de hip hop que ha entrado en el Rock n'Roll Hall of Fame y uno de los inspiradores del juego de Play Station "Dj Hero".

Y lo que se pudo ver en la explanada del Náutico vigués estuvo a la altura de los méritos contraidos. Fue una sesión de maestro en la que, lejos de lo esperado, no se centró sólo en la música de raíz hip-hopera, sino que dejó canciones para otros gustos y estilos, bien respaldado en todo momento por la labor escudera de otros dos Dj's (que, al igual que él, parecían recién salidos de cualquier callejón del Bronx).

Resulta increíble que este artista haya rebasado ya el medio siglo, viendo la energía que desprende sobre el escenario y la vitalidad al dirigirse a grito pelado al público (con lenguaje de la calle, apelaciones continuas a la ciudad que le acogía esa noche y demostraciones de palabras en castellano como "basura" y "caliente" para demostrar si algo era o no merecedor de halago).

Momentos de la noche hubo muchos. En ellos cupieron desde Michael Jackson al "Apache" de los Sugarhill Gang (en el que es inevitable imaginarse a Will Smith y Carlton bailando)...

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Pasando por hits de Nirvana, The White Stripes o Lenny Kravitz...

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Hasta una despedida inesperada con guitarra española y felicitación incluida a España por haber ganado el Mundial. Lo dicho, todo un maestro.

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lunes, agosto 16, 2010

El FIB 2011 ya tiene fechas

A pesar de la salida del principal patrocinador, el FIB sigue adelante y ya ha anunciado las fechas de la próxima edición. El próximo año la cita será entre el 14 y el 17 de julio.

Además, ya están los primeros abonos a la venta a un precio especial de 145€. Este precio se mantendrá hasta el 21 de noviembre o hasta agotar existencias (son 5.000 los abonos que se ponen a la venta a este precio).

martes, agosto 10, 2010

El FIB se queda sin patrocinador


Después de 10 años de colaboración, la relación entre el Festival Internacional de Benicàssim y la cervecera Heineken se ha roto. El FIB volverá a llamarse así, simplemente FIB (suponemos que hasta que encuentre un nuevo patrocinador principal), después de que asumiera el color verde como seña de identidad del escenario principal y la marca de cerveza como apellido para el nombre comercial del festival.

Sin duda, el FIB no tendrá problemas para encontrar un patrocinador o varios que cubran la inversión económica que desembolsaba la marca de cervezas. Se trata de un festival muy consolidado y que garantiza siempre una gran presencia en los medios de comunicación, y que cuenta con una gran afluencia de público cada año.

Pero puede que ese patrocinador haya que buscarlo más entre multinacionales con intereses que superen las barreras españolas. No creo que la salida de Heineken del FIB se deba a la crisis (siguen patrocinando numerosos enventos con mucha menos repercusión que el festival levantino) y tampoco creo que se deba al descenso de asistentes en la pasada edición (es comprensible si nos atenemos a la coyuntura económica que vivimos).

Habría que analizar un poco la evolución del festival para entender la salida de su principal patrocinador. Realmente, el principal esponsorizador del FIB durante los últimos diez años ha sido Heineken España. Y el detalle del "apellido" España no es baladí en este caso. El negocio del patrocinador del FIB está en España y su interés debe ser llegar al mayor público español posible, que es el que podría consumir su cerveza durante el resto del año en España.

Sin embargo, en las últimas ediciones el público inglés supera al público español. Los datos oficiales revelan que el 55% del público de la última edición era extranjero. Esta tendencia del FIB en los últimos años, que parece un festival dirigido más hacia el público de las islas británicas que hacia el nacional, puede haber movido a Heineken España a replantearse su estrategia de patrocinios, puesto que más de la mitad de los asistentes del FIB solo van a convertirse en clientes de la cervecera durante los cuatro días que dura el festival.

Ahora, Vincent Power, el irlandés propietario del FIB, tendrá que decidir entre mantener la línea del festival llevada en los últimos años y buscar un patrocinador multinacional que tenga intereses económicos en España y Reino Unido, o bien dar una vuelta al festival e intentar girar la tendencia para volver a captar más público español.

Pero ¿qué es lo que echa para atrás a los españoles para ser más reticentes hoy a acudir al FIB? Quizás sea el cartel, aunque esto no tiene mucho sentido. Con más o menos grandes figuras, el cartel del FIB siempre está repleto de nombres interesantísimos, incluso este 2010 a pesar de las críticas.

¿Entonces? Me atrevo a decir que el problema viene más por el tema del bolsillo. El nivel de vida en Inglaterra es mucho más elevado que en España y para ellos el precio del FIB no es excesivo. Si a esto le sumamos el sol del que disfrutamos en el levante español y los packs de billetes + entrada que ofrecen las agencias de viaje, los ingleses parece que lo tienen chupado para venir.

Sin embargo, para el españolito de a pie, el mileurista (si llega), puede que desembolsar 180 eurazos por el abono de cuatro días le haga meditar mucho más sobre la conveniencia de hacer el desembolso.

No entro aquí a valorar si el precio del abono es caro o no, que creo que si nos ponemos a sumar lo que pueden costar las entradas de los principales grupos del cartel sale más que rentable. Y si a eso le sumamos los diez días de acampada, que hacen que se convierta el FIB en unas vacaciones, es más difícil mantener esa afirmación. Simplemente considero que al español le cuesta más soltar 180€ de golpe por una entrada.

De ahí que el festival considere más interesante el público internacional y puede que, también por eso, los patrocinadores nacionales prefieran centrarse en otros eventos a los que asiste un mayor público que sean potenciales clientes el resto del año.

martes, agosto 03, 2010

FIB - Domingo: Choque de culturas y alianza de civilizaciones


Llegó la cuarta jornada de festival. Tres días consecutivos metido una media de 6-7 horas en un mismo recinto y aún con curiosidad por lo que queda por delante. No está mal. Esto es que uno aún tiene arrestos para descubrir nuevas emociones con la música. Y, afortunadamente, el olfato de que todavía quedaban conciertos míticos que sumar a este FIB 2010.

Aunque esto no ocurriría con el que coincidió con la llegada. A The Courteeners he de confesar que no los conozco demasiado, pero tampoco me ofrecieron lo suficiente como para quedarme a ampliar conocimientos. Un quiero y no puedo de parecer una especie de nuevos Arctic Monkeys y sonar como lo hacen una decena de grupos más en este momento (aunque, en descarga suya, este comentario se le podría aplicar a varios más de los que pasaron por Benicassim ese largo de ese fin de semana) y un producto más destinado a las masas inglesas. Al final, rebuscando un poco, creo que salvaría al menos este tema de su actuación.

Justo lo contrario de lo que sucedería unos minutos después, gracias a los norirlandeses Two Door Cinema Club, que han firmado uno de los discos más atractivos del año. Un "Tourist history" repletito de canciones por las que otras bandas matarían para tenerlas como single. Lo suyo es el pop cristalino y optimista, salpicado por guitarras y teclados que les emparentan con nombres como Phoenix o The Postal Service. Prueba de ello, melodías como las incluidas en "I can talk" y su inicio a lo Futureheads o "Come back home".

Y eso que el finde de su primer concierto en España comenzó desastroso para Sam Halliday, el pelirrojo líder de esta jovencísima banda, como confesó al inicio de "What you know". Por supuesto, no se olvidaron de mi favorita del disco, "Something good can work".

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Tras esta primera alegría para el cuerpo, cambio total de propuesta con la siguiente actuación. No contaba con ver a Parade en el FIB, pero la caída del cartel de Lilly Allen (por segunda vez, supongo que con suerte se lo pensarán mucho a la hora de traerla nuevamente) motivó una recolocación de horarios y artistas que afectó favorablemente al amigo Antonio Galvañ.

Concierto para seguidores acérrimos al sonido del valenciano que comenzó con temas recientes como "Stephen Hawkin" o "Proyecto Genoma" y dejó un par de perlas: la interpretación solo a piano de ese tremendo cuento que es "Flora Rostrobruno" y una versión del "Vamos a la playa" de los italianos Righeira (al que corresponde este enorme videoclip y que me ha permitido abrir una puerta cerrada de mi infancia para recordar otros éxitos de este dúo transalpino, cumbre del movimiento Italo Disco).

Tras ver suficiente de Parade, era la hora de otros que, estos sí, cumplían con el público del FIB después de fallar el año anterior: Foals. Los de Oxford venían además con nuevo disco bajo el brazo, "Total life forever", que se desmarca por complejidad de su debut "Antidotes". Su directo empezó algo denso, salvo por éxitos como "Cassius", pero se fue aclarando a partir de uno de los mejores temas de su último trabajo, "Spanish Sahara", que incluye uno de los "crescendos" más abrumadores del año.

A partir de ahí, saltó la chispa y la recta final dejó momentos inolvidables como el brutal final con "Electric bloom" con el solista Andrew Mears dándolo todo en la percusión, haciendo demostración de sus dotes de escalada por la estructura lateral (se echan de menos gestos arriesgados como estos, a lo Bono de U2 o a lo Jon Layabouts según cuentan las crónicas del Low Cost, entre tanto líder bisoño y apocado como prima hoy día), poniendo en jaque al personal de seguridad.

Lo que vino después me volvió a dejar algo tibio, quizás también por falta de empatía con el artista en cuestión. Era uno de los nombres de la noche, pero con Dizee Rascal me volví a sentir fuera de juego y forastero entre tanto británico. Por mucho reclamo al rapeo "old school" que hiciera. Aunque como en tantas otras cosas, puede que en ésta también esté equivocado, porque el público sí que pareció disfrutar de lo lindo. Si al menos la camiseta de los Lakers que llevaba hubiera sido la de Gasol, lo mismo habría granjeado más simpatías patrias. Pero es que encima era la de Kobe Bryant...

Así que tocó darse una vuelta por el recinto para ver qué se cocía en otros escenarios, como por ejemplo las primeras canciones de Echo & the Bunnymen. Era difícil superar el gran concierto dado en el escenario Verde en su última comparecencia en el FIB, así que la cosa no alcanzó dimensiones espectaculares. Pero siempre brindan buenas sensaciones nuevaoleras y por supuesto no se olvidan tampoco de su tema fetiche "Killing moon".

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En el escenario Fiberfib.com dejamos a Ian McCulloch y los suyos para no perdernos el inicio del cabeza de cartel de la noche. Y no era para menos, tratándose de la primera presencia en suelo español de Gorillaz. Y la espera mereció la pena, porque fue sin duda el concierto con mayúsculas de este FIB 2010.

Primero por el montaje: una pantalla de enormes dimensiones en la que se proyectaban imágenes que conforman el universo de la primera banda virtual de la historia (con permiso de Milli Vanilli), como es el caso de sus siempre sugerentes videoclips. Después por el número de personas que conforman el proyecto, cerca de una treintena, todos perfectamente orquestados por un Damon Albarn al que vimos en plena forma y gozando con cada canción.

Lo de Gorillaz sí que es además una alianza de civilizaciones bien entendida. Desde la flema británica del ex The Clash Paul Simonon, pasando por solistas orientales, raperos afroamericanos y hasta una orquesta árabe. La bandera blanca enarbolada en una de las canciones, aunque algo forzada, bien puede simbolizar este hermanamiento entre culturas sin colores ni fronteras que nos separen.

En cuanto a las canciones, si en los discos pueden atragantarse más de la cuenta en muchas ocasiones, el directo fue una delicia, copado por temas de su última entrega "Plastic Beach", entre los que destacaron "Stylo" y "On melancholy hill". Y, sobre todo, brillaron en la parte final e hicieron las delicias del respetable las más conocidas "Clint Eastwood" y "Feel good inc."

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Después de Gorillaz ya nada podía superar lo visto el domingo, ni siquiera una buena dosis de electrónica noventera y proyecciones hipnóticas a cargo de Leftfield. Así que era hora de decir adiós y, esperemos que hasta pronto, al recinto de FIB. Una despedida, que este año tuvo banda sonora de anuncio para coches, cortesía del francés Yuksek.

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sábado, julio 31, 2010

FIB - Sábado: Arroz, despedida y electrónica


Por primera vez desde que se instauró, este año nos quedamos sin el ecuador deportivo del FIB, el clásico partido entre prensa y artistas en el Polideportivo Municipal de Benicassim. El motivo, el cambio algo apresurado de la ONG colaboradora del festival (Ayuda en Acción tomó el relevo de Intermón Oxfam), entidad encargada también de esta cita futbolera. Pero que los amantes del balón que no se preocupen, que en 2011 volverá este encuentro benéfico.

Así que en vez de soltar piernas y correr por la banda, la jornada sabatina tuvo como primer punto memorable el (también tradicional, por otro lado) arroz del restaurante del Desierto de las Palmas. La amabilidad de sus responsables y las privilegiadas vistas desde sus ventanales hacen de esta cita todo un placer para los sentidos. Y, por supuesto, el arroz, como siempre, delicioso.

Con las fuerzas repuestas, en unas horas nos vimos de nuevo en el recinto festivalero. Esta vez, estrenamos jornada con los norirlandeses Ash. Su trayectoria, algo irregular, no ha permitido que tengan la condición de estrellas, lo que demuestra la temprana comparecencia en el horario.

Hace tiempo también que Charlotte Hatherley no les acompaña, como la última vez que les vimos en el FIB, pero no faltó un cuarto refuerzo, con gran parecido a uno de los componentes de Bloc Party. Tanto, que era efectivamente Russell Lissack (el del flequillo que le tapa la cara), que últimamente completa la formación del trío en directo.

Del repertorio, mucho clásico como "Shining light", "Oh yeah" o "Kung Fu". En la parte final descubrimos lo resultón que queda uno de los singles de su última etapa, "Return of white rabbit", y que el "Burn baby burn" sigue siendo un pelotazo para cerrar conciertos. Y, por supuesto, no se olvidaron del tema que les dio a conocer a mediados de los 90: "Girl from Mars". No se lo quiso perder nadie, incluido el fíber en parapente, otro que no falla ninguna edición.

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Un sonido no muy lejano al de los de Downpatrick es el que proponen The Cribs, el siguiente directo del día. El trío de hermanos actúo también con un refuerzo, aunque este caso de mayor de lujo: el que fuera guitarrista de The Smiths, Johnny Marr. Aunque con más tirón en su Inglaterra natal, sus canciones merecen una oportunidad y en directo ganan agresividad, como los casos de su primer tema exitoso, "Mirror kisses", o de "Men's needs" (aquí de cerca y a continuación con la perspectiva del ambiente desde el público, con las primeras filas entregadísimas):

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Como ocurriera en 2006 con Madness, el ska y los ritmos caribeños se adueñaron por unos minutos de Benicassim con otra banda referente de este movimiento: The Specials. Buen rollo y propuesta interracial a raudales, con clásicos instantáneos como este "A message to you Rudy".

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Pero les dejamos sin rematar la faena porque ya había llegado uno de los momentos más emotivos de la noche y del festival: la despedida de los toledanos The Sunday Drivers. Ya lo habían anunciado con anterioridad: el de Benicassim sería su último concierto. Y el adiós fue a lo grande, tanto en duración como en intensidad y respuesta del público que llenaba la explanada del escenario Fiberfib.com. El repertorio fue prácticamente el de los últimos conciertos de la gira y no faltaron en varios momentos los agradecimientos sentidos por parte de Jero y compañía a todos los que les han apoyado en este tiempo.

Y si hay que elegir un momento culminante, sería "Little heart attacks" y su final multitudinario, lleno de amigos sobre el escenario, demostrando lo queridos que han sido y lo que se les va a echar de menos.

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Hasta fenómeno extraño tuvo la actuación de Sunday Drivers, ya que nada más terminar vimos desplazarse por el cielo un objeto propulsado por lo que podría ser una llama que en seguida se apagó. Digno de ser comentado en el programa de Iker Jiménez (¿alguien más lo vio?).

Para reponer fuerzas de tanta emotividad la opción elegida fue el concierto de Pil, con algunas dudas previas del estado en el que nos íbamos a encontrar al proyecto del ex Sex Pistols, John Lydon. Y la incertidumbre se despejó para bien, con una propuesta sólida, intensa y que disfrutamos unos poquitos (cosa que 'Johnny Rotten' nos agradeció, por saber de música, estar acompañándole y no haber optado por el escenario grande).

Y es que a esa misma hora ya había comenzado la actuación del cabeza de cartel de la noche: The Prodigy que, como se esperaba, convirtieron los alrededores del escenario Verde en una inmensa 'rave'. Y tuvimos oportunidad de comprobarlo con trallazos como "Firestarter", "Smack my bitch up" o "Voodoo people".

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Aún embrutecidos por la energía en directo que desprenden The Prodigy, la velada nos conduciría aún por algún momento memorable. Especialmente con Cut Copy. Los australianos desprenden elegancia en sus canciones electrónicas (y en sus camisas para la ocasión) y en directo suenan como auténticos rompepistas temas como "Lights and music", "Hearts on fire" o "Feel the love" (que suena como si Suede hubieran descubierto en su día las posibilidades de la música de baile).

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En similares coordenadas aunque con mayor repercusión se mueven los británicos Klaxons, que se presentaron ataviados con túnicas retrofuturistas. Su primer disco fue una buena colección de singles y el segundo se está haciendo de rogar, aunque ya se ve que lo tienen todo cerrado compositivamente, al ver la cantidad de nuevas canciones que presentaron en su directo, como es el caso del nuevo single, "Echoes". En una primera escucha, parece que no estarán a la altura de la inmediatez de las de su debut. Por eso, las triunfadoras de la noche fueron temas como "Golden skans", el bis arrollador "Atlantis to interzone" o "It´s not over yet".

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Con ellos pusimos el punto final al sábado, en espera de un domingo que nos traería el mejor concierto del festival, con permiso de directos históricos como el de Sunday Drivers.

martes, julio 27, 2010

FIB - Viernes: Viejos rockeros vs Jóvenes hedonistas


Primera imagen de esta segunda jornada de festival: Jorge 'Ilegal' Martínez, bebida isotónica en mano por la zona vip y hablando de su futuro proyecto en el que recuperará las raíces de estilos como el bolero y el tango. Inaudito para quien se lo contáramos hace un lustro. O "acaballante", como prefiriría el propio protagonista.

Pero no, por mucho que pareciera ser un mal presagio para la escena rock más salvaje, la noche llevaría la contraria en muchos momentos. El rock, en sus diferentes vertientes, resonó con brío en este día del FIB. Para comenzar, en su faceta más ruidista, para ver el final de unos Triángulo de Amor Bizarro con imagen más veraniega que nunca en el escenario Verde, que cerraron con su recomendación de "llevar navaja siempre es conveniente" incluida en el tema de su debut "El crimen: cómo ocurre y cómo remediarlo". Antes de eso, repasaron canciones de su segunda entrega como el single "De la monarquía a la criptocracia".

Otro artista nacional reclamaba la atención en ese momento en el escenario Fiberfib.com y no era otro que un barbudo Sr. Chinarro. Muy lejos quedan ya sus conciertos benicenses, citas de culto en las que todo era posible sobre el escenario entre él y su grupo de músicos reclutados para la ocasión. Pero esos años quedaron atrás y ahora tenemos a un artista consolidado y con el público a su favor.

Muchos fueron los que se acercaron a verle dejar esas perlas costumbristas no exentas del surrealismo y los dobles sentidos marca de la casa, con Antonio Luque cantando mejor que nunca. Entre las más celebradas, "Dos besugos", "La decoración" o el cierre con "El rayo verde".

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Tras este rato bien agradable, la siguiente parada fue para ver unos minutos a Julian Casablancas. El líder de The Strokes ha debutado con su primer álbum en solitario y venía a presentarlo a un escenario que ya conocía con una banda en la que no escatimaba recursos (dos baterías, por ejemplo) y su aire desastrado de siempre. No elegimos mal el lapso de tiempo para verle porque fue justo cuando interpretó el single "11th dimension" y, solventando las dudas de si interpretaría alguna canción de su grupo, el enorme "It´s hard to explain" de los Strokes.

A Casablancas le dejamos en plena faena porque algo más señalado requería la presencia. Y es que estábamos ante la primera y última oportunidad de ver a Ilegales en un FIB. Y la ocasión no fue para menos. Con un sonido impecable, en formación de trío y repasando los temas que han dejado para la historia del rock en español: "Yo soy quien espía los juegos de los niños" (curiosa la perspectiva desde la mesa de sonido en este vídeo), "Tiempos nuevos, tiempos salvajes", "Varsovia", "Agotados de esperar el fin" o las más iconoclastas "Soy un macarra" y "Hola mamoncete". Para terminar, cómo no podía ser de otra forma, cayó "Destruye", para goce del numerosísimo público que se dio cita en este concierto.

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Con un sabor dulce a pesar de la despedida al grupo asturiano y los nombres más golosos de la noche al acecho, el siguiente tramo festivalero se repartió entre Mumford and sons y Hot Chip. Los primeros, con su folk británico que de momento cala más en el público de las islas que en el de aquí, y los segundos con su electrónica algo bizarra que animó la noche con sus temas más conocidos.

También electrónicos son Yacht & the Straight Gaze, a quienes ya habíamos visto en directo este año en la sala El Sol y son sin duda uno de los descubrimientos de la temporada. Esta vez sin proyecciones pero volviendo a darlo todo sobre el escenario, la pareja formada por Jona y Claire son un tándem explosivo. El final, con "Psichyc City", hizo saltar a todo el mundo.

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Desde lejos vimos cómo para Alison Goldfrapp la imagen sigue siendo tanto o más importante que las canciones. Esta vez su modelito de lentejuelas tampoco pasó desapercibido. En el escenario Fiberfib.com la dejamos porque ya era hora del cabeza de cartel de la noche: Vampire Weekend.

Con sus pintas de niños bien neoyorquinos de vacaciones por Benicassim, contagiaron optimismo con su sonido fresco y su gusto por los ritmos africanos y tribales. Las más recientes "Horchata" y "Cousins" caldearon la noche, pero sobre todo fueron los éxitos del primer disco como "Mansard roof" o "Cape Cod Kwassa Kwassa" los que hicieron vibrar a todos los presentes, llegando al delirio colectivo con un "A-Punk" y su grito de guerra coreado por todo el FIB.

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Pero aquí no acabó la cosa el viernes, ni mucho menos. Las siguientes emociones estuvieron protagonizados por una de las propuestas con más morbo de la noche: la del ex New Order y ex Joy Division Peter Hook interpretando el mítico primer álbum de estos últimos. Una decisión artística que algunos tachan de oportunista y casi sacrílega y que tiene carácter revisionista en el año en que se cumple el 30 aniversario de la muerte de Ian Curtis.

Así que no faltaban las reticencias a la hora de acercarse hasta esta cita. Afortunadamente, las dudas se despejaron a favor de Hook, con una ejecución fiel de los temas y un sonido muy conseguido (incluida la voz) que recreaba las atmósferas opresivas que crearon Joy Division hace tres décadas atrás.

Como detalle curioso, sobre el escenario convivieron dos generaciones juntas, ya que a la derecha de Peter tocaba su hijo ("that's my boy" llegó a decir orgulloso en una de las canciones). No faltaron "She's lost control", "Disorder" o una emocionante "Insight". Como bis, no hubo decepción y se saltó el guión del primer disco para tocar un "Love will tear us apart" que ya forma parte de los anales del festival.

Aún coreando el "Love will...", como tantos otros cientos secundaban, la noche terminó bailonga viendo parte de la actuación de Calvin Harris, que siempre es sinónimo de fiesta a esas horas, y las nuevas canciones de DJ Shadow, introducido en una esfera sobre la que se proyectaban imágenes, las últimas que recordaríamos de esta noche de viernes del FIB 2010.