miércoles, diciembre 28, 2011

A very Xavi & Pac Christmas

Como el año pasado, repetimos pinchada por estas fechas en nuestro bar favorito de Madrid, el mítico Wild Thing Bar.

Here we go!!!

viernes, octubre 14, 2011

Pongamos que hablo...

No de Madrid en este caso, como cabría pensar al recordar la famosa canción, si no de Nueva York. Aunque lo que no varía es el intérprete, el madrileño de adopción y jienense de nacimiento (de Úbeda, para ser más concretos) Joaquín Sabina, que por primera vez se sube a los escenarios estadounidenses.

Y antes de llevar a cabo esta minigira yanqui, que también le va a llevar por Miami y Los Ángeles, quiso compartir sus sensaciones previas en un ameno encuentro auspiciado por el Instituto Cervantes.

Así se manifestaba sobre el inminente comienzo de la -tan esperada por él- aventura norteamericana, con el debut este domingo en el Hammerstein Ball Room de Nueva York, y la posibilidad fantasiosa de que entre el público se siente uno de sus ídolos, Bob Dylan.

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Un Dylan al que Sabina puso voz y verso en un poema dedicado al bardo de Minnesota durante una de sus visitas a la urbe madrileña, poema que recitó para la ocasión.

Pero no fue esta la única referencia artística de la tarde. También salió a colación la figura de Federico García Lorca, que supo plasmar en estrofas como nadie la ciudad neoyorquina sin aprender una palabra de inglés, bromeó Sabina.

O del, cariñosamente referido como "el catalán", Joan Manuel Serrat, con el que actualmente está componiendo un disco conjunto. "Vamos a hacer un disco como Lennon y McCartney" cuenta Sabina que le dijo Serrat al gestarse la idea. "Yo soy McCartney" le espetó Serrat, a lo que él le preguntó "¿y quién soy yo?": "tú, menosCartney"...

Además de este álbum en ciernes, se habló de otro proyecto, ya estrenado sobre las tablas madrileñas. El musical basado en las canciones de Sabina, que ha tenido esta acogida por parte de su inspirador.

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Pero quizás el momento más entrañable de la velada estuvo protagonizado por la interveniente más joven, una nieta de Gonzalo Torrente Ballester, escritor sobre el cual el Cervantes neoyorquina inauguraba una exposición en la misma fecha. La inspiración, motivo de la pregunta.

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Y lo de no dormir es literal: en este viaje Sabina ya ha visto amanecer desde la habitación de su hotel. Y tuvo un antojo de "nuevo rico": pidió caviar y champán para estar a la altura del momento y la ciudad.

sábado, octubre 01, 2011

Yorke en N. York


Con tan solo dos semanas de antelación se anunciaba la doble cita de Radiohead en Nueva York para presentar su último trabajo, "The King of Limbs", después de tres años sin pisar ningún escenario neoyorquino. Las entradas, que se pusieron a la venta el lunes 26 de septiembre, duraron un suspiro, dado que el recinto elegido tampoco es de los de mayor capacidad de la ciudad.

Consecuencia de la gran demanda, la reventa se puso las botas y al parecer se llegaron a ofrecer hasta 600 dólares por una entrada (y hubo quien incluso, en vez de dinero, solicitó otro tipo de compensación y le llovieron propuestas insólitas).

Y no, la fortuna no sonrió para asistir a los que sin duda han sido dos de los conciertos del año en esta ciudad (y eso que en el lapso de unas pocas semanas han tocado o van a tocar por aquí nombres como Fleet Foxes, Wilco o Portishead). Para hacerse una idea del directo, lista de canciones incluida, aquí hay una crónica y extracto del primero de los conciertos.

Bulo en Zuccotti Park

Y cuando aún no se habían apagado los ecos de su dupla de directos, los de Oxford han sido protagonistas involuntarios de un rumor que ha tenido en vilo a cientos de personas, con el movimiento que desde hace unos días acampa cerca de Wall Street como telón de fondo.

Todo por un presunto concierto que Thom Yorke y los suyos iban a regalar a los indignados en el Zuccotti Park donde han establecido el cuartel general de su protesta. El bulo se propagó por las redes sociales como la pólvora e hizo congregarse en la zona a una muchedumbre deseosa de ver de cerca a su admirado grupo.

Pero, al final, todos se quedaron compuestos y sin concierto, al revelarse finalmente la broma pesada, tras sucesivas confirmaciones por parte de la organización del movimiento, desmentidos por parte de los agentes del grupo y disculpas finales por el malentendido.

miércoles, septiembre 28, 2011

Memorias del verano

Antes de que el otoño se termine de asentar y difumine más los recuerdos de estas últimas semanas es ocasión de recordar algunos de los momentos musicales vividos en la reciente canícula, aprovechando el lujo de la diversidad de localizaciones disfrutadas.

Hay de todo, conciertos inesperados (Best Coast), nuevos valores y nombres que se asientan (The Naked and Famous y Friendly Fires), invitaciones al ritmo desenfrenado (!!!) o, aunque quede ya lejos en el calendario, un vistazo a algunas de las jornadas del FIB.

!!!: Apoteosis del baile

Comenzando por lo más reciente, hace unos pocos días en la sala Bell House de Brooklyn se disfrutaba de un triple cartel con visiones muy dispares a la hora de hacer mover al respetable. Abrió la noche Computer Magic, el proyecto en solitario (aunque en formato dúo para llevarlo al directo) de la jovencísima Dj y blogger Danielle, que presenta una propuesta entre el electropop, lo experimental y el tropicalismo, guiada por su suave voz. Aquí, uno de los temas que mejor aguantan de su repertorio (con videoclip en el que aparece vestida de astronauta recorriendo Times Square y alrededores, que siempre queda muy resultón).

De la candidez pasamos al extremo opuesto, la electrónica más oscura que se pueda concebir por parte de Light Asylum. Con reminiscencias ochenteras, también tienen vocalista femenina, en este caso la brutal Shannon Funchess, colaboradora de bandas como TV on the Radio, Coco Rosie o los propios cabezas de cartel de la noche. Parapetada a ratos tras su batería electrónica, cuenta con un buen arsenal de temas sólidos y contundentes, ganándose enseguida la atención del público. Interesante formación de la escena gótico-ochentera-neoyorquina.

Con este gran aperitivo le llegó el turno a las huestes de Nic Offer (con el uniforme oficial cómo no, pantalones cortos estilo setentas) y sus "Chk Chk Chk", la banda de origen californiano pero que tocaban en casa después de llevar ya algún tiempo asentados en Nueva York. Desde luego, si algo no se les puede reprochar es no sudar la camiseta y salir a darlo todo. Desde la primera canción, los movimientos espasmódicos de su vocalista son un contagio para los asistentes y enseguida la pista se torna en un agitado movimiento de brazos, caderas y piernas al ritmo que proponen las canciones.

Su última publicación, "Strange weather, isn't it?" llevó el peso, pero también hubo sorpresas, como esta versión recién grabada del "Extra loveable" de Prince, adaptada totalmente a su terreno. Además, en el bis aprovecharon para presentar un tema nuevo, acompañados por la voz de su amiga y predecesora sobre el escenario, Shannon Funchess, con un resultado memorable. En este punto el compadreo y comunión entre público y Offer era absoluto, como se puede apreciar (asimismo en el hecho de que más de un espontáneo se subiera a bailar al escenario, alguno incluso vestido de pirata, como el de la imagen).

Las dudas sobre si !!! iban a gustar a quien, como un servidor, nunca les había visto en vivo, se disiparon después de este día. Tremendo concierto y directo imperdible si la ocasión lo propicia.

Noche en el museo... con Best Coast

Velada inesperada la que deparó el proyecto liderado por Beth Cosentino. Era una fresca noche sanfrasciscana de agosto (para hacerse una idea, cabe recordar la cita atribuida a Mark Twain "the coldest winter I ever saw was the summer I spent in San Francisco"), con el complejo de la California Academy of Sciences (museo, planetario y acuario, todo en uno) como recinto elegido.

Porque fue una sorpresa descubrir que Best Coast eran los designados para poner el colofón a una velada especial con horario extendido, dj's y bebidas entre paneles sobre energías renovables y tanques de agua con estrellas de mar. Así se presentó el momento de comprobar la consistencia de su aclamado debut de 2010, "Crazy for you" (donde combinan la melodía vintage a lo Ronettes con la distorsión de unos Jesus and Mary Chain), cuaja a la hora de pasarlo al directo.

Con una Cosentino algo febril esa noche y en formato trío con cuenta favorable 2 a 1 a favor del sector femenino (a la batería una ex Vivian Girls), lo mejor fueron los temas más redondos y concisos de este trabajo, como "The end", "Boyfriend" o "Each and everyday". También presentaron composiciones nuevas (como "Our deal", el primer single del segundo disco, que parece apuntar mayor luminosidad pop, antes de concluir con una tormenta de ruido marca de la casa. Habrá que darles el beneficio de la duda a la espera de la publicación de su segundo trabajo.

Canciones del verano

El escenario veraniego para conciertos de Central Park presentó en la tarde del 7 de agosto a nuevos valores de la escena indie. Para empezar, Cults, dúo sueco avalado por el single "Go outside" y poco más. Sí que dejaron mayores motivos para comentar los siguientes en sumarse a la cita, los neozelandeses The Naked and Famous, autores de uno de los himnos de este 2011 (junto con esta otra, de las canciones más radiadas en las emisoras americanas durante este estío). Quizás demasiado deudores de los primeros MGMT, su propuesta aún debe cimentarse y en vivo ninguno de sus temas brilla tanto como "Young blood" (aunque nadie les puede privar del mérito de haber grabado todo un hit). Aquí, el momentazo en directo.

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Los últimos de la terna fueron los londinenses Friendly Fires, que consolidaron los buenos minutos vistos de ellos unas pocas fechas antes en el FIB. Se sitúan en primera línea de lo más fresco y excitante de la escena inglesa en estos últimos tiempos, en la órbita de los antes reseñados !!! (de hecho, ambos cantantes podrían rivalizar por el primer premio en un concurso de bailes imposibles o en número de veces que se bajan y mezclan con el público).

Canciones como "Lovesick", "Show me lights", el bis "Hawaiian air" o el cierre con la eufórica "Kiss of life" (baile catatónico incluido) confirman la buena salud de la banda. Gran concierto y apabullante final.

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FIB 2011 - Jueves: Peregrinaje y rock


Diecisiete ediciones. Se dice pronto. A un pasito de la mayoría de edad. No es de extrañar que haya cambiado. Y mucho. Desde aquellos primeros balbuceos inocentes y entusiastas en el velódromo hasta ahora, mucho más descarado y políglota (en inglés, preferentemente). A veces incluso cuesta reconocerlo, ya que adopta los disfraces más estrafalarios que puedan imaginarse. Pero por debajo de todas las costuras y adornos, los más fieles intentan volver a encontrar la esencia y espíritu con el que nació. Igual por eso nos dejamos caer por allí año tras año.

La edición 2011 del FIB empezó a pleno sol vespertino y con el recinto recibiendo a sus primeros pobladores. Los mismos que seguramente pasaron en algún momento por delante del escenario Fibclub y vieron a Aldo Linares. Esta vez no en función de DJ (eso llegaría al cierre del festival) sino como solista interpretando temas de electrónica deudores de nombres como Ciëlo o Carlos Berlanga.

De la ensoñación pop nos despertó de bruces Layabouts. Ellos eran los encargados de abrir el escenario principal (que volvía a llamarse Maravillas tras el fin del patrocinio cervecero). Y desde los primeros compases hicieron del rock su bandera y del cantar en inglés siendo un grupo nacional su alegato. Para abrir, rompieron con "Take'n'break".

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En su primera presencia en este festival sacaron a relucir su mejor arma, un directo arrollador y contagioso. Tanto, que el público fue encendiéndose con saltos y brazos al aire hasta alcanzar el cénit en "Fine for me", tema con el alcanzaron unas cotas de interacción entre público y artistas pocas veces vistas por estos lares: como si Moisés ante el mar Rojo se tratara, su vocalista y bajista Jon separó en dos al público y les alentó a disputar una pugna por ver qué bando vivía con más intensidad el concierto. Al final todos ganaron... vivir en primera persona uno de los momentos del FIB 2011 que serán recordados para la posteridad.

Con el sudor y la adrenalina disparados, era hora de tomarse un descanso. Y eso que la propuesta guitarrera de Anna Calvi podía haber retenido más de la cuenta de nuevo en torno al escenario Fiberfib. O que desde lejos sonaban las nuevas composiciones de la pluscuamperfecta Russian Red. Pero se optó quizás por lo imprevisible: ver el arranque de actuación de Julieta Venegas, probablemente el nombre del cartel que más rechinaba a los indies de manual. Pero ya se sabe que al FIB también le gusta provocar -o más bien desconcertar- en ocasiones.

La mexicana ignoró polémicas y arrancó los primeros minutos de actuación incluyendo temas conocidos por el gran público como "Limón y sal", que muchos corearon de pe a pa. Pero algo había que no terminaba de enganchar (además de la voz, que en ocasiones no atinaba con la nota precisa), por lo que llegó el momento de seguir peregrinando por el recinto, lo que a la postre se convertiría en la tónica de la jornada.

Porque los siguientes minutos se fueron entre el oscurantismo de Grupo Salvaje y el pop aseado para británicas a la carrera de Paolo Nutini. Sí que pareció despertar algo de curiosidad la propuesta de Congotronics vs Rockers, a medio camino entre el africanismo y la vanguardia electrónica, aunque por momentos aquellos pareciera más propio de algún otro festival ecléctico y transmusical.

Vuelta de nuevo al escenario principal donde Plan B llegaba precedido por uno de esos fieras capaces de reproducir todo tipo de sonidos por la boca (y que hacía guiños a canciones rompepistas de algún pasado verano, como ésta de las trompetas).

Momento de ver otra vez lo que ocurría en otros puntos del recinto. Así, se pudo comprobar que Dorian se metían a un numerosísimo público español en el bolsillo y recordaban lo especial que es para ellos este festival. Aquí, en el clímax de su ya clásico "A cualquier otra parte".

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A estas horas el reclamo era el cabeza de cartel de la noche, The Streets. Otro directo para adeptos a la causa britáanica, en este caso más cercano a la escena rap y con temas muy transformados respecto a su versiones originales, como este "Weak become heroes". Sin restarles calidad, sobre todo en discos como "Original pirate material", de nuevo faltó algo de empatía para hacer entrar en calor al público menos familiarizado con su trayectoria.

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Y para cerrar esta algo desangelada primera jornada, una cita diferente: primera presencia sobre los platos del ex futbolista Mendieta, dentro de la triple entente Gasteiz Gang. Sonrisa en rostro, capeó unos primeros minutos de nerviosismo en los que los platos no sonaban como debían, arropado por cánticos importados de su etapa como extremo valencianista. Al menos, un cierre simpático para un arranque tibio de FIB.

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FIB 2011 - Viernes: Patadas adolescentes


La armada española protagonizaba los primeros minutos de esta nueva jornada, aunque de entre todas las opciones (el rock de Athom Rumba, la dilatada experiencia y manejo del directo de Ainara Legardon o los por fin exitosos Nadadora...) solo dio tiempo a comprobar como el público patrio se arremolinaba en torno al escenario principal ante la apuesta hipnótica y algo introspectiva de Nudozurdo, que despacharon los temas de su reciente "Tara motor hembra" pero sin olvidar otros más conocidos de su debut como "Ha sido divertido" o "El hijo de Dios".

Pero lo mejor de la noche aguardaba unos minutos después en el escenario Fibclub, en lo que por sí solo justificaría toda la jornada completa: los veteranos y míticos The Undertones. Lo suyo fue un placer en todos los sentidos: por disfrutar de temas capitales de la escena británica de todos los tiempos y porque estar en su directo suponía perderse al anodino Brandon Flowers en el escenario Maravillas.

Para la historia del FIB queda ya este "Teenage kicks" en vivo.

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Y de propina, propiciaron otros momentos imperdibles de la edición del FIB 2011, como "My perfect cousin" o "You've got my number".

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Hipervitaminados por el arrojo punk de estos cincuentones, lo siguiente fue picotear algo de los siempre interesantes y multicoreados Elbow, que repetían merecida presencia en el FIB, y los más gamberros y locuaces Art Brut. En este tramo horario también coincidían otros viejos héroes: The Stranglers, con un repertorio en el que incluyeron éxitos seguros como Golden brown"".

La nostalgia dejo paso a otros recuerdos menos alejados en el tiempo, de la mano del nombre más goloso de la velada: The Strokes, dispuestos a repetir el buen sabor de boca que dejaron en su precedente paso por el festival. En este caso llegaban con su cuarto disco, "Angles", entrega que tampoco parece estar a la altura de su generacional debut, aunque temas como "Under cover of darkness" rememoren esa primigenia inspiración.

Sabedores de ello, su primer disco centró los momentos capitales de la actuación, como el arranque con "New York City cops o los valores seguros que son "Someday", "Hard to explain" o "Reptilia" (ésta ya del segundo álbum y en la que Julian Casablancas se suelta con algunas palabras en español). Todas ellas siguen haciendo botar al público con éxtasis adolescete.

Tras los cabezas de cartel del viernes, comparecieron en el escenario grande (y antes resenhados tambien) Friendly Fires, quienes sorprendieron gratamente con su pop bailable y toque tropical.

Pero ya sólo quedaba dar carpetazo a este viernes de FIB asistiendo a la sesión del DJ Rojiblanco (en su cada vez más habitual formato dúo) y celebrar así los 40 años de Disco Grande al ritmo de temas rompepistas. Grande, maestro.

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(Las entradas sobre el FIB incluyen fotos de fiberfib.com)

jueves, septiembre 08, 2011

Negro sobre blanco


Richard Melville, Moby. Músico y -esta faceta menos conocida para quienes no hayan estado al tanto de sus últimas publicaciones- también fotógrafo. Así es, que el título de su último álbum viene dado por la única palabra que aparece en una de sus instantáneas, captada en el letrero luminoso de un solitario pasillo en un aeropuerto canadiense: "Destroyed". Y también es el nombre de su primera recopilación de imágenes editada en formato libro.


Esta historia aparece contada en el propio libro. Pero también ha formado parte de las anécdotas y reflexiones que el artista ha dejado en una animada charla vespertina.

La cita era en una céntrica librería de la calle 14 de Nueva York, en la que ha estado acompañado por una amiga, la cineasta Lucy Walker, quien ha ejercido como entrevistadora. Una amistad que se gestó hace años en un bar del East Village, se consolidó días después cuando se reencontraron de forma casual en el metro y ella iba leyendo un libro sobre música electrónica y se evidencia con detalles como que el año pasado Moby cediera su música para uno de los trabajos de la directora, el documental "Waste Land", con una única condición: no cobrarle ni un solo dólar por ello.

Claro está, la conversación entre estos dos buenos amigos ha sido de lo más relajada y cómplice, sacando a relucir muchas curiosidades sobre su carrera. Por ejemplo que su primer concierto, allá por 1983, fue de lo más surrealista: en un restaurante chino de Connecticut, al que acudieron como único público por hacerle el favor un amigo y la madre de éste, obligados claro está a consumir comida asiática a su pesar. O que también durante esos difíciles comienzos, actuaba en un antro neoyorquino infectado de desagradables bichos, a los que se dedicaba a matar. "Era el Pol Pot de las cucarachas", bromeó.

Ya convertido en una figura internacional, ahora le gusta reflexionar sobre el "bizarro contraste" de una profesión en la que en tan solo unas horas pasa de estar actuando ante decenas de miles de personas a recluirse en una solitaria habitación de hotel, con insomnio y alejado de los suyos. Es muchas veces en estos momentos, de madrugada y con la ciudad de turno en calma, cuando le viene la inspiración y compone con su guitarra.

A pesar de que escucha "un montón de música", fue reticente a la hora de confesar referencias contemporáneas que le gusten, aunque terminó resaltando el primer disco de Bon Iver. Este desapego con el panorama actual se debe a un cierto cansancio ante tanta "electrónica perfecta", cuando lo que más le atrae son las imperfecciones que contenían las grabaciones de sus bandas favoritas.

Por eso, sacó a relucir a Joy Division (anunciando emocionado que en unos días verá en directo a Peter Hook interpretando el "Unknown pleasures" al paso de su gira por Los Ángeles). Y sobre todo tiene especial predilección por artistas de r'n'b, soul y jazz como Otis Redding, Billie Holiday o Sam Cooke.

Por último se refirió también al hecho de haber cambiado Nueva York por L.A. para vivir. La carestía de la vida (puso como ejemplo el desorbitado precio de los alquileres) y cierta desvirtuación de lo artístico en beneficio de lo mercantil y las modas, es lo que le ha hecho ver que esta ciudad no es para clases medias ni artistas. Por ello se ha mudado a la soleada ciudad angelina y a su efervescente ambiente creativo, sobre todo en sus barrios más al este.

Y si la charla había sido jugosa, aún quedaba la otra mitad del acto. Porque Moby no había ido sólo a "hablar de su libro" (como Umbral), sino que iba a dejar un regalo para todos los presentes. Un miniconcierto en formato acústico, con él a la guitarra más el acompañamiento de una violinista y Pilar Basso, la impresionante voz que salpica sus canciones y le acompaña en directo, dando una nueva dimensión a éxitos de su carrera e incluyendo algunas versiones sorprendentes.

He aquí algunos de los mejores momentos, como el arranque, con "Why does my heart feel so bad?"

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A continuación tomó él la voz solista para interpretar en este formato "Porcelain".

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Entre las canciones ajenas, la tremenda "Whole lotta love" que popularizaron Led Zeppelin pero en la que tomaron demasiados elementos prestados de un tema de Willie Dixon, lo que motivó una demanda de éste contra la banda británica, anécdota relatada y ampliada por Moby en la presentación de la misma.

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A estas alturas Moby estaba juguetón, por lo que el epílogo del tema anterior tuvo también su miga.

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Por último, para despedir la velada, uno de sus grandes éxitos.

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Y ya no hubo más. Le esperaba además otra actuación, en una gala benéfica a favor de una fundación del Bronx (ese era el motivo por el cual iba vestido de enterrador "trendy", bromeó). Hacia allí que se fue, dejando atrás una tarde que fusionó literatura, fotografía y música con un resultado espectacular.

miércoles, julio 06, 2011

La noche americana

Hace unos días el artista español Quique González recalaba en el Mercury Lounge del East Village neoyorquino, dentro de su gira "Desbandados". En ella, de forma más acústica e intimista, recupera material escondido de su discografía y se hace acompañar sobre el escenario únicamente de un músico extra, el contrabajista Jacob Reguilón.

Se trataba además de la primera oportunidad de verle actuar en esta ciudad, una de las etapas de la vertiente americana de su gira (también pasó por otras ciudades como Alburquerque o Chicago).

Ante un auditorio al 90% formado por españoles (eminentemente estudiantes y jóvenes afincados en la ciudad) se presentó algo tímido y con la barba recortada a lo mosquetero. Durante el directo, alternó teclado y guitarra y en algún momento tuvo que pedir algo más de silencio para no alterar el recogimiento de los temas que estaba interpretando.

Entre ellos, "Reloj de plata" o "La luna debajo del brazo", de la que destacó que tenía también letra en inglés (el "I'm coming" del final).

Pero fue la parte final la que tuvo más pegada. Para empezar, con "Vidas cruzadas", muy coreada por los presentes, y tema que parecía poner punto final al concierto.

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Aunque aún hubo tiempo para una más. Ante la insistencia de los congregados, regaló como cierre una emocionante "Aunque tú no lo sepas", con aroma a Los Secretos.

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Así acabo el directo de Quique González. Aunque no la presencia de más músicos españoles en los escenarios de Nueva York este verano. Curiosamente, hoy mismo estará tocando Jarabe de Palo en el summerstage de Central Park.

Y tras el artista santanderino se subieron, llegados desde Minnesota, Wavorly, que dejaron un arranque bastante esperanzador de concierto. Lo suyo es el pop de guitarras con altos y bajos en cuanto a intensidad y un batería que le atiza bien duro a su instrumento.

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Días después, en este caso en el Cameo Gallery de Williamsburg, hubo ocasión de ver a otras bandas emergentes que, como muchas de las que circulan por el circuito de salas de esta ciudad, puede que se queden en nada si no quedan bendecidos por alguna discográfica o revista de tendencias.

Mención especial para estos, llamados Only Son.

Algo psicodélicos y con referentes como Super Furry Animals para situarlos, su cancionero reviste alguna que otra creación para retener.

Aquí, interpretando durante la actuación su tema titulado "My museum".

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martes, junio 28, 2011

Gainsbourg, enfant terrible

Coincidiendo con el Día de la Música el pasado 21 de junio la embajada de Francia en Nueva York organizó su "Fête de la Musique". Primero en las propias instalaciones consulares, ubicadas en un elegante edificio con tintes de palacete neoclásico en la Quinta Avenida, donde convidaron a vino y queso francés con la actuación de Liptease de fondo (una banda gala poco memorable por comentarios de quienes alcanzaron a verlos).

Minutos después la velada se trasladó unos pocos metros enfrente, hasta el "Summerstage" de Central Park, el escenario que ocupa durante el verano una porción de este parque para deleite de los melómanos.

Otra vez por la puntualidad del comienzo de las actuaciones fue imposible llegar al primer concierto, protagonizado por Catherine Ringer, componente de los míticos Les Rita Misouko.

A quienes sí dio tiempo de ver fue a los segundos invitados de la noche, unos interesantes Ben l’Oncle Soul, que en sintonía con artistas como la inefable Amy Winehouse o el británico Plan B ponen en primera plana el soul de hace sesenta años. A destacar además su curiosa versión del "Seven nation army".

Pero lo más delicatessen de la noche fue la guinda final: la proyección del documental "Gainsbourg and his girls" en torno a la figura del genial, excesivo y controvertido Serge Gainsbourg, contado por quienes ocuparon su máximo interés en la vida aparte del alcohol y la música: las mujeres. Entre ellas, cantantes como France Gall o Vanessa Paradis y grandes amores como Brigitte Bardot, Francois Hardy o Jane Birkin.

Muy recomendable para profundizar en su biografía, influyente cancionero y aptitud ante la vida. Baste como ejemplo este embarazoso momento televisivo que hizo pasar a la Whitney Houston pre-curas de desintoxicación. Histórico.

domingo, junio 26, 2011

Quintaesencia indie


Escuchándolos vinieron a la cabeza muchos nombres: Pavement, Death Cab for Cutie, Yo la Tengo, Jimmy Eat World, The Strokes, Teenage Fanclub, Oasis... Y la lista podría continuar.

Lo meritorio es que, cuando todos estos grupos no eran ni proyectos, ellos ya llevaban años dando el callo. Así que no es nada descabellado sentenciar que Guided by Voices han marcado a más de una generación de músicos. Y que aunque los años no pasan en balde (evidenciándose con canas y alguna calva que otra) su repertorio y directo conserva la frescura de sus años mozos.

Y eso que los minutos previos a su actuación (dentro del Northside Festival hace unas pocas fechas en Brooklyn) no auguraban una tarde memorable. Más bien lo contrario. Eran cuatro bandas en total en el cartel pero por lo temprano del horario de comienzo (a las cuatro de la tarde) solo fue posible ver a dos de ellas. Los mencionados GBV y los inmediatamente anteriores: Wavves.

Este joven ahora trío, que en 2009 protagonizó un bochornoso espectáculo en el Primavera Sound, tienen un repertorio y directo bastante intrascendente, al menos por lo visto en esta cita.

Pero menos mal que el bostezo dejó paso al vendaval, cuando la banda capitaneada por Robert Pollard tomó las riendas de la velada. Fue comenzar con el escueto tema titulado "Pimple Zoo" y borrar de un plumazo toda la simpleza de los minutos anteriores.

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El veterano quinteto de Ohio, que ha visto entrar y salir a muchos miembros y ahora ha recuperado a su formación clásica, se entregó por completo a una actuación de casi dos horas de duración, repasando éxitos quizás no masivos pero que por lo visto en lo entregado del público han quedado en la memoria colectiva de muchos de los que ahora están más cerca de los 40 que de los 30.

Cuando por primera vez abandonaron el escenario, la gente comenzó a corear el grito de guerra de la noche (las iniciales del grupo "GBV"), que hicieron salir a la banda hasta en tres ocasiones más.

Con este tema, "Game of pricks", cerraron la primera parte de la actuación que precedió a los bises.

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Tras volver a escena, Pollard aseguró que, a pesar de la distancia, esa noche Ohio y Nueva York se encontraban muy cerca ("Dayton, Ohio, 8 hours away, close enough") y alabó también las excelencias de Brooklyn preguntando por el mejor bar de los alrededores y bromeando con la posibilidad de venirse a vivir a la zona con tal de que la gente cuidara de él y de su "old lady".

Maravillas como "Echos Myron" o a "Salty salute", ya en la recta final, siguieron sumándose al repertorio. Esta última (aquí con dos extractos), todo un himno para los más crápulas con un estribillo que reza "the club is open" y que aparecía escrito en la camiseta de uno de sus "roadies", que se encargó toda la noche de evitar que el guitarrista Mitch Mitchell estuviera más de un segundo sin un cigarrillo en la boca.

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Y tras esas dos horas, varias cervezas consumidas y alcohol de más alta graduación ingerido directamente de la botella por parte del Pollard, se cerró una tarde musical a una hora insólitamente temprana para un festival (nueve de la noche), aunque éste sea de pequeñas dimensiones, pero así se las gastan aquí. Aunque con la satisfacción de haber visto en vivo a una banda mítica (y clave de la cultura más indie y nerd de los 80 y 90, con referencias en series como la divertida "Los informáticos").

sábado, junio 18, 2011

Aquella gran noche

No es un artista que se encuentre entre mis favoritos pero tampoco entre los que menos me gustan. En cualquier caso, seguro que no es mi cup of tea, que dirían los ingleses. Sin embargo, le reconozco el mérito de llevar toda la vida sobre los escenarios y haberse convertido en una leyenda viva de la canción española.

Era jueves y en los aledaños del Palacio de los Deportes de Madrid, con casi todo el aforo vendido, el ambiente era bien distinto al que conocemos de otros conciertos. No hay avalanchas en la entrada, nadie ha acampado para ser el primero en entrar, no hay botellones en la Plaza de Felipe II... Sin embargo, si pretendes tomarte una caña en El Barril antes de entrar está imposible. Está claro que el perfil del público es bien distinto.

Corrían las 22.00 y con una exquisita puntualidad apareció en el escenario, con un aura de estrella, vestido escrupulosamente de negro y atreviéndose a despertar sus cuerdas vocales con un tema a capella, a sus casi 70 años. Ahí es nada. Raphael.

Con la boca abierta me dejó el arranque. Y desde el primer minuto, el publico entregado. Terminó de cantar "Ahora" y todo el respetable se puso en pie para agradecer con un cálido aplauso la entrega y el derroche vocal del jienense.

A continuación apareció la banda que le acompañaría durante las dos horas y media (sí, habéis leído bien, dos horas y media y sin descanso) de actuación. En total ocho músicos, entre los que había sección de vientos, cuerdas, teclados, batería... "La noche" fue el primer tema con banda, y menuda banda.

El sonido casi impecable. Algunos problemas al principio, algún petardeo en la PA, especialmente cuando intentaron (sí, porque no pasó de ser un mero intento) sonar algo rockeros, con perdón, pero superado todo con maestría.

Tercera de la noche y aquí ya se cae el pabellón. El clásico "Mi gran noche" hizo temblar los graderíos y consiguió que incluso un servidor se arrancara. Tras esta, otra de las grandes: "Digan lo que digan".

Parecía que la locomotora había alcanzado velocidad de crucero y que esto no había quien lo parara. Raphael desapareció un momento mientras la banda seguía con el final instrumental del tema para volver después de los aplausos.

Primer cambio de vestuario. Seguía embutido en negro pero ahora con chaleco, una chaqueta negra con rayas grises y el clásico sombrero tango argentino, al fondo del escenario, en lo alto de una escalera, iluminado por un foco blanco y en una postura que recordaba al desaparecido Michael Jackson. Llegaba el momento de revisitar las melodías tangueras.

Unos cuantos tangos completaron una sección que para el que suscribe fue lo menos atractivo del concierto. "La cumparsita" sirvió para arrancar este tramo, seguida por "A media luz" o "Cuesta abajo", y a los que seguirían un número excesivo de tangos que remataría con un homenaje al grande del género, Carlos Gardel.

Una especie de barra de bar apareció en el escenario desde un lateral y sobre ella una antigua radio de los años 30 de la que empezó a salir la música de "Volver" y a la que acompañó la banda en directo. Por encima, la voz de Raphael, que al llegar al estribillo se callaba para dejar solo la voz de Gardel... "con la frente marchita, las nieves del tiempo, platearon mi sien"... Y así resultó en un curioso dueto entre estos dos gigantes internacionales de la canción.

Terminaba así la parte tanguera y con unas palabras de recuerdo hacia uno de los más grandes compositores españoles, Manuel Alejandro, comenzaba una sección, más bien breve, de temas más moviditos. Arrancó con "Hablemos del amor" y los acordes de "Pretty Woman" de Roy Orbison daban paso a "Estuve enamorado", que concluyó con un guiño a los Beatles, con las notas finales de "Day tripper".

Siguieron "Cuando tú no estás" y "Desde aquel día", una de las favoritas del artista, "una de las más, más, más", como dijo él. El Raphael de siempre nos dejó "Yo sigo siendo aquel" y terminaría este tramo del concierto con "Maravilloso corazón", que bien podría haber cantado Frank Sinatra en algún club de Las Vegas o de la Gran Manzana.

Final de otro de los tramos del concierto que daría paso al momento boleros. Ataviado con chaqueta blanca, Raphael dio un repaso por varios temas clásicos, entre los que cabe destacar "Tú me acostumbraste" de Los Panchos, "Para volver a volver" (otra de esas grandes composiciones de Manuel Alejandro) o "Estar enamorado", que según palabras de Martí Perarnau, cantante de Mucho, recordaba al "Wake up" de Arcade Fire. Fue con esta canción con la que Raphael quitó la máscara a todas esas recepciones de hoteles en las que le dicen "nos sabemos todas sus letras"... pero en realidad solo se saben "estar enamorado es"... como el público que llenó el Palacio.



Más de una hora hubo que esperar para encontrarnos el primer solo de guitarra del concierto (contaría un segundo en la recta final) en "En carne viva". Y tras ésta, uno de los momentos más apoteósicos del concierto... "Escándalo". Todo el público puesto en pie y cantando la letra... vello de punta.



Y nueva sección musical: tocan las rancheras con sombrero mexicano incluido, por supuesto.

Pasadas las dos horas de concierto nos acercamos a la recta final, de traca: "Qué sabe nadie" -¡olé!-, "Frente al espejo", "Yo soy aquel" y para rematar, una versión mini de "Como yo te amo". Grande Raphael, máxima entrega (incluso después de haber despedido a su primer manager Paco Gordillo, que había dejado este mundo horas antes).



Y ahora, a esperar a diciembre, cuando dará 15 conciertos en 20 días en el Teatro Compaq Gran Vía.

Absolutamente impresionados con el chorro de voz, la calidad artística, con la percepción de haber visto una auténtica estrella de la canción abandonamos el recinto. Y si a nosotros nos gustó, no os cuento cómo lo pasaron las señoras...