jueves, enero 20, 2011

Bajo la atenta mirada

Así es como van a estar muchos grupos en este 2011. Observados, vigilados, escrudriñados. Por sus propios componentes, por sus amigos, por sus primos, por sus groupies, por las radios locales, por los blogs, por las revistas, por los que creen que crean tendencias. Y, en el mejor de los casos, figurarán en las listas de lo mejor del año, esa especie de orlas del curso que se fue y de las que nadie reniega una vez que se ve en ellas.

Pero no, esto no va de otra de esas listas. Ni siquiera tiene que ver, no sé de dónde ha surgido el discurso. Ah, ahora sí. De intentar encarar el nuevo año con alguna novedad. De saber que, dentro de 12 meses, grupos que ni hemos escuchado y cuyos nombres ni sospechamos estarán situados en el disparadero de los melómanos. Y eso es bueno.

Es como tener delante una hoja en blanco, sin idea de qué poner, pero con la certeza absoluta de que será rellenada acertadamente. O acometer la faena en un campo en barbecho que de repente se recupera para dar las hortalizas y frutos más sabrosos.

Aunque, cierto es, hay cosechas mejores y peores. Esperemos que la de 2011 sea de las primeras.



(Poniendo banda sonora a esta entrada, Mucho, uno de los nombres que se darán a conocer en este 2011, formación en la que encontramos a Martí Perarnau (Underwater Tea Party, Sixty-nine million inches, The Sunday Drivers) junto a otros tres ex Sunday Drivers (Fausto -guitarra-, Miguel-bajo- y Carlos -batería-).

martes, enero 11, 2011

Año viejo, año nuevo

Llevamos ya unos días con el año 2011 luciendo palmito, pero no tantos como para haber olvidado la despedida del que se nos fue. Un fin de año al que si se le une un escenario como la ciudad de Nueva York puede dejar imágenes y sonidos difíciles de borrar.

Por ejemplo, algunas con una banda sonora como "The final countdown" de Europe, tono elegido por un bar del East Village para preceder la cuenta atrás televisada desde Times Square, acompañado por las trompetillas del cotillón. Apropiado aunque no exento de un toque "kitsch".

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O la sorpresa de toparse un rato después en otro local con un concierto de una banda de rockabilly a la que le da por versionear el "Porque te vas" de Jeanette, una jugada arriesgada como se puede apreciar y totalmente desconcertante de encontrar por aquella latitud.

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Por lo demás, otras imágenes también tienen connotaciones musicales. O de musical directamente, en el caso del de Spiderman que se puede ver estos días por Broadway y que incluye composiciones de Bono y The Edge (y que pasa por ser una de las producciones más discutidas de la temporada, accidentes aparte).


También hay una figura a la que se recuerda mucho estos días, por la cercanía del treinta aniversario de su muerte: John Lennon. Tanto él, como los Beatles a tamaño gigante en Chinatown, tienen su hueco en las calles neoyorquinas.


Y es que allí, mires donde mires, siempre puedes encontrar alguna buena razón para poner música en la vida, ya sea con un concierto en el garito más insospechado o simplemente leyendo las letras de los espectáculos programados en alguno de sus innumerables clubes.

viernes, enero 07, 2011

Drugs don't work

Ya lo decían The Verve en una escalofriante canción. Y testimonios como el de esta sincera entrevista de Brian Wilson en 1976 son toda una plasmación del infierno que algunas sustancias provocan (gracias Youtube, fuente inagotable de sorpresas y documentos impagables).

Es revelador escuchar al alma de los Beach Boys hablar de su dependencia hacia la cocaína y de cómo destrozó unos años su vida. Claro que el contexto en aquella época era otro, en pleno descubrimiento y permisividad hacia la química con fines lisérgicos, pero como dice Wilson, ni las drogas ni los hippies como defensores de las mismas eran los nuevos mesías.

(El fragmento de entrevista no está subtitulado, pero creo que se entiende bastante bien).