
Cuando salimos el viernes camino del recinto lejos estábamos de presagiar la que se nos venía encima. Íbamos caminando tranquilos y disfrutando del airecillo que corría y que ayudaba a mitigar el calor que nos regalaba el sol de Benicàssim a media tarde. En los aledaños del recinto, el airecillo se había convertido ya en un vientecillo molesto por el polvo que levantaba, que nos hizo estar mordiendo tierra durante los próximos tres días pero bajo ningún concepto imaginábamos que pronto recordaríamos nuestra primera asistencia al FIB, allá por 1997... fecha recordada en la historia de este festival.
La verdad es que no sé qué pasa en Benicàssim pero por mucho que uno se lo proponga es imposible llegar siempre a la hora prevista. No sé si el arrocito a banda que nos habíamos metido en el Desierto de las Palmas tuvo que ver o no, pero lo cierto es que llegamos al recinto directos a ver la actuación de Nacho Vegas.
Pocos guiris había para seguir la actuación del asturiano y los que estaban mostraban cierta expresión de extrañeza en su cara que no sabría decir a qué podría deberse.

También hubo hueco para recuperar viejos clásicos como "En la sed mortal" o "Canción de palacio #7" y hasta para hacer un bis ante la concurrida audiencia española que se agolpaba ante el escenario Fiberfib. Buen concierto el de Nacho Vegas, sobrio y con buen sonido, demostrando que lleva un año en plena forma.
Coincidiendo con Nacho Vegas había estado tocando en el escenario principal Cooper, que debería estar enchido de orgullo por tocar delante de uno de sus ídolos, Paul Weller. A Cooper le vimos de pasada en el momento de nuestra entrada camino de Nacho Vegas, después de ver en directo el incendio que se había producido en la cuneta de la N-340 a la altura del recinto, por lo que no podemos hacer una gran valoración. ¿Que por qué elegimos Nacho Vegas? Porque a Cooper le podríamos ver una semana después en Contempopranea.
Nuestra siguiente parada pretendía ser la carpa Fib Club para ver a Corcobado pero su actuación había sido suspendida temporalmente (luego tornaría en suspensión definitiva para desconsuelo de grandes admiradores que iban con una ilusión tremenda para verle) así que esperamos para ver la vuelta de Magazine, que volvieron este año a los escenarios tras casi 30 años. Nuestro compañero y amigo FDR se fue a Manchester a ver el primer concierto de su regreso y ya nos contó en los estudios que fue un conciertazo, por lo que íbamos muy motivados para ver al grupo comandado por Howard Devoto.

Sin embargo, el viento que empezaba a zarandear los focos del escenario Fiberfib durante la actuación de Magazine y que obligó al final anticipado de los mancunianos hacía temer lo peor.
Y lo mismo que Magazine terminaban antes de tiempo, Paul Weller también terminaba de forma abrupta su actuación y nos quedábamos con un palmo de narices.
Todas las actuaciones de la jornada fueron suspendidas a la espera de que amainara el temporal en Benicàssim así que nos fuimos a pasar el rato al backstage y esperar. Desde luego, el ritmo de trabajo en los equipos de producción se volvió frenético y aquello empezaba a tener mala pinta.

Y es que el viento salió de nuevo a hacer su pertinente bis y Tom Tom Club tuvieron que bajarse del escenario.
Ante tal escena, optamos finalmente por irnos a echar unos bailes al Shangri-La de nuestro amigo Goma y recordar aquel FIB'97 en el que la mayor tormenta que hemos visto tiró por los suelos el escenario principal.
Otro FIB que pasará a la historia...
[Fotos: Muzikalia.com, Oscar L. Tejeda y François Ollivier]