miércoles, septiembre 03, 2008

Sonorama retrospecter


Aunque han pasado más días de los previstos para publicar estas líneas, es de justicia hacer un poco de memoria para referirnos a uno de los festivales más destacados de cada verano por esta piel de toro, en el que este programa también estuvo presente.

El Sonorama es, probablemente junto al Contempopranea, de las únicas apuestas festivaleras con entidad suficiente para hacerle sombra a los grandes mastodontes del negocio (FIB, Summercase...) aunque a una escala mucho menor, claro está.

En la primera jornada de puertas abiertas celebrada el jueves 14 de agosto en el recinto ferial de Aranda de Duero, los siempre contundentes Layabouts volvieron a ser de lo más destacado, según cuentan las crónicas de los allí presentes.

Lechazo a la americana

Ya el viernes la actividad empezó temprano, y es que uno de los atractivos que tiene este festival son los conciertos a la hora del aperitivo en una de las plazas de la localidad. Por allí pasó Russian Red, dejando gotas de calidad y buena voz con canciones como "Cigarrettes", "They don't believe" o "Nice thick feathers". Acompañándola en el escenario pudimos ver a unos omnipresentes Charlie Bautista (Melusa, Amigos Invisibles, The Sunday Drivers...) y Manuel Cabezalí (Havalina).

Llegó entonces el primer lechazo del fin de semana (gastronómico, por supuesto; el cordero lechal es sin duda el plato rey y se puede decir que único de los menús arandinos; durante dos días se convierte en dieta de festivaleros y grupos: así por ejemplo pudimos compartir salón en el mismo restaurante con Russian Red, Standstill o con Nada Surf y un Matthew Caws encantado con las excelencias de la carne castellana y, no podía ser menos, con el vino de la tierra). Como decíamos, tras el lechazo pertinente llegó la siesta de rigor para dirigirnos después hacia el recinto donde ya estaba compareciendo Cooper, que siempre asegura solvencia sobre el escenario.

Tras unos Gogol Bordello y su espectáculo casi circense a los que nos perdimos deliberadamente, llegó el turno de Niños Mutantes. Buenos minutos los brindados por el cuarteto granadino, que han hecho de la adaptación en clave indie del "Como yo te amo" uno de los mayores karaokes colectivos de los últimos tiempos, aunque tampoco desmerecen las nuevas canciones incluidas en su última entrega "Todo es el momento".

A continuación Lori Meyers volvieron a dar el callo con un repertorio que repasa sobre todo canciones de "Cronolánea" pero que tampoco se olvida de buenos momentos anteriores. Sidonie tomaron después el relevo demostrando que están en un gran momento y que "Costa Azul" ha relanzado su carrera. Aprovecharon además para presentar una nueva composición, "Nueva York", en línea con lo que es su último material.

Las últimas estrellas de la noche fueron precisamente unos neoyorquinos, Nada Surf. El cancionero, más rebuscado y lento que por ejemplo su reciente cita en el FIB, ofreció una cita algo lánguida que sólo encontró dinamismo cuando le llegó el turno a "Always love" o "Blankest year". Un pelín decepcionante su actuación, pero quizás porque teníamos otros recuerdos demasiado recientes con más brillo.

Deluxe, sin rival

Nuevamente la primera cita musical del día era con el sol pegando de lleno en la plaza de Aranda, donde vimos unos minutos a Aaron Thomas y su elegante propuesta folk con texturas americanas. Lo que no me perdono todavía es haberme perdido a Vetusta Morla, por incompatibilidad con la reserva en el restaurante, porque debieron de ser unos minutos de órdago.

Y avanzamos uns horas y nos situamos en el recinto ferial de Aranda donde llegamos coincidiendo con los últimos compases de Grupo de Expertos Solynieve, que cerraron con el nuevo tema "La Reina de Inglaterra" (que contiene unas letras a la altura del humor filosófico de Astrud y el descubrimiento de un nuevo topónimo, Talavera de la Reina de Inglaterra). Y casi sin darnos cuenta nos plantamos en la actuación de Quique González.

Con decenas de acérrimos fans entre las primeras filas (principalmente femeninas), que coreaban sin descanso sus canciones, y espectadores de lujo sobre el escenario, como Nawja Nimri, este cántabro de adopción derrochó solidez y tablas ya fuera repasando canciones históricas de su repertorio ("Cuando éramos reyes", "Suave es la noche", "Miss Camiseta Mojada") o las incluidas en su último álbum "Avería y redención" ("Pequeñas monedas y grandes mentiras", "Hay partida"). De los mejores momentos de la noche, rock de autor en estado puro.

Love of Lesbian
achacaron después la merma en la voz de su solista y guitarra Santi Balmes, algo afónico, pero lo mejor que se puede decir de ellos es que sus directos se siguen pasando en un respiro y cuando te quieres dar cuenta ya se han plantado en el cierre con "Houston, tenemos un poema", aderezada con disfraces (en esta ocasión con un desnudo integral posterior por parte del bajista).

El artista gallego Iván Ferreiro sigue siendo un rara avis en el mercado musical, a medio camino entre la comercialidad y la independencia, su propuesta sigue sin engacharme. Sólo canciones como "Ciudadano A" o la coreada "Turnedó" rompieron un poco la monotonía de su actuación en el Sonorama.

Comparecieron después Jet Lag y su apuesta por el rock de raíces americanas, que sirvió de perfecto preámbulo para lo mejor de la noche y del festival. Deluxe volvió a demostrar que cuando pisa el acelerador no tiene rival y que puede convertir cualquier canción en un éxito en directo.

El esqueleto de su actuación fueron las canciones de su última entrega, "Reconstrucción", que si en el CD flojea en algún momento, en vivo y acompañado de su excelente banda se convierte en un temazo tras otro. Además, y lo más difícil, es capaz de hacer un concierto redondo sin tener que recurrir a sus mayores éxitos (léase "Que no" o, aunque ésta ya es mucho menos frecuente, "I'll see you in London"). Era de sus últimos conciertos tras una gira eterna, por lo que Xoel aseguró que se iba a tomar un descanso y asimilar todo para ver qué se plantea de cara al futuro. Esperemos que nos siga dejando extasiados tras citas como las del Sonorama.

Tras el vendaval Deluxe fue el turno de unos siempre adictivos El Columpio Asesino. Tampoco fue éste el mejor de los conciertos que se les recuerdan (la voz de Álbaro desde la batería no estuvo tan fina como otros días), aunque siguen brindado momentos hipnóticos y, sobre todo, renovando el repertorio con canciones monumentales como las que pueblan "La gallina", su última entrega.

Los ritmos electrónicos siguieron siendo los predominantes después con NajwaJean, aunque mucho más ambientales y bristolianos. No dejaron tampoco grandes titulares. Ni ellos ni Krakovia, ya bajo el techo del polideportivo donde termina la fiesta cada noche en el Sonorama, con más aspecto de macrodiscoteca pastillera del extrarradio que de otra cosa.

Y antes de terminar, unos últimos apuntes: el primero, reconocer que el disponer de dos escenarios y evitar las esperas entre actuación y actuación personalmente me parece que es un acierto con el que deberían contar todos los festivales de cierta entidad; en segundo lugar, se notaron las bajas de Facto Delafé y las Flores Azules y Lagartija Nick por sendos accidentes ya reseñados en este blog y por último bonito detalle final con el recuerdo a Sergio Algora en las pantallas y altavoces del escenario principal. Hoy más que nunca, ¡¡¡pon tu mente al sol!!!

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