
Uno siente que estaba incompleto cuando llega a la 'Gran Manzana'. Que le faltaba mucho por ver antes de conocer esta megalópolis, la que muchos consideran capital del mundo y puede que no se equivoquen. Un lugar que transmite familiaridad (al fin y al cabo la cultura popular nos la ha mostrado en películas, series o fotografías en innumerables ocasiones) y enormidad a partes iguales. Pero en la que todo el mundo puede sentirse acogido, tal y como muestra el crisol de razas que allí habitan. No en vano es, ha sido y será punto de partida para el inicio del sueño americano en tantísimas ocasiones.




Pero abandonemos el tono nostálgico y quedémonos para terminar con algo más lúdico. Como puede ser la pared que hay dedicada probablemente al espíritu más canalla que pisó esta ciudad: Frank Sinatra. Esto es posible en la que es considerada la mejor pizzería neoyorquina.
En cuanto a un plan más excéntrico, nada como dejarse caer por Coney Island y sus atracciones decadentes pero de encanto innegable. Aquí la mujer serpiente y la mujer come-fuegos le deleiterán a uno mientras bailan de forma hipnótica en alguno de los números de un "Freak Show". Y después, el plan puede ser bajarse hasta la playa y encontrar una sesión de Dj's en pleno paseo. Estos americanos saben lo que se hacen.
(El periplo neoyorquino también dio para asistir a un concierto con tres bandas prometedoras de la escena estadounidense, pero esto ya se contará en otra entrada del blog).