martes, agosto 12, 2008

Salto al vacío


Quien más quien menos ha fantaseado alguna vez con convertirse en estrella del rock, pensando en los placeres variados que dicho estatus suele conllevar. Pero seguramente nadie se ha planteado que el acto de subirse a un escenario también puede conllevar riesgos variopintos.

Los peligros acechan bajo mil formas: puedes estar a punto de morir electrocutado (como le sucedió a Raphael durante una actuación en Barcelona tras pisar un cable), el público puede recibirte o despedirte a botellazo limpio (en alguna de éstas se han visto por ejemplo Héroes del Silencio, con pelea incluida a continuación, o Sidonie en la extinta sala Agualung, donde Marc recibió un doloroso impacto en la cara) o practicar el famoso salto al público con resultados desastrosos (recuerdo al cantante de los británicos Arkarna, de los que nunca más se supo, no siendo recogido como esperaba durante el FIB de 1997).

Pues bien, esta última modalidad le ha costado bastante cara a Antonio Arias, vocalista de Lagartija Nick. Tanto que a consecuencia del trompazo que se ha pegado en un reciente concierto, la banda se ha visto obligada a suspender sus próximas citas, como las del Sonorama o Nocturama. Desde aquí le deseamos una pronta recuperación. Y es que la vida del artista no está exenta de sus riesgos.

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