martes, diciembre 14, 2010

Tendrá que haber un camino

Y él parece que lo encontró, rebasando cánones preestablecidos y haciendo llegar el interés por el flamenco a públicos muy alejados de este género. Enrique Morente (1942-2010) arriesgó y trascendió.

Recuerdo a J de Los Planetas comentando una vez en una entrevista el privilegio que para él suponía compartir ratos con Morente, acercarse hasta su casa en Granada, comparándolo con quien visita a una estrella de la talla de Bob Dylan o Leonard Cohen. Fruto de esa amistad surgieron varias colaboraciones en los últimos tiempos. La última, funestamente también una canción dedicada a otro personaje musical desaparecido, Sideral.


Pero no fueron Los Planetas los que encendieron la mecha. Una década antes otros paisanos, Lagartija Nick, firmaban junto a Morente un álbum que debe aparecer siempre en toda antología de lo mejor publicado en este país en el siglo pasado. El enorme "Omega", donde se atreven con versos de Lorca y revisitan también al citado Cohen.


Aunque el cénit de la transgresión seguramente lo alcanzó en sus colaboraciones con Sonic Youth, consiguiendo el imposible de unir el ruidismo de los de Nueva York con su cante y palmas.

Pero, para terminar el recuerdo, nos vamos a quedar con la raíz, con la esencia. Grande, maestro.

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