martes, junio 28, 2011

Gainsbourg, enfant terrible

Coincidiendo con el Día de la Música el pasado 21 de junio la embajada de Francia en Nueva York organizó su "Fête de la Musique". Primero en las propias instalaciones consulares, ubicadas en un elegante edificio con tintes de palacete neoclásico en la Quinta Avenida, donde convidaron a vino y queso francés con la actuación de Liptease de fondo (una banda gala poco memorable por comentarios de quienes alcanzaron a verlos).

Minutos después la velada se trasladó unos pocos metros enfrente, hasta el "Summerstage" de Central Park, el escenario que ocupa durante el verano una porción de este parque para deleite de los melómanos.

Otra vez por la puntualidad del comienzo de las actuaciones fue imposible llegar al primer concierto, protagonizado por Catherine Ringer, componente de los míticos Les Rita Misouko.

A quienes sí dio tiempo de ver fue a los segundos invitados de la noche, unos interesantes Ben l’Oncle Soul, que en sintonía con artistas como la inefable Amy Winehouse o el británico Plan B ponen en primera plana el soul de hace sesenta años. A destacar además su curiosa versión del "Seven nation army".

Pero lo más delicatessen de la noche fue la guinda final: la proyección del documental "Gainsbourg and his girls" en torno a la figura del genial, excesivo y controvertido Serge Gainsbourg, contado por quienes ocuparon su máximo interés en la vida aparte del alcohol y la música: las mujeres. Entre ellas, cantantes como France Gall o Vanessa Paradis y grandes amores como Brigitte Bardot, Francois Hardy o Jane Birkin.

Muy recomendable para profundizar en su biografía, influyente cancionero y aptitud ante la vida. Baste como ejemplo este embarazoso momento televisivo que hizo pasar a la Whitney Houston pre-curas de desintoxicación. Histórico.

domingo, junio 26, 2011

Quintaesencia indie


Escuchándolos vinieron a la cabeza muchos nombres: Pavement, Death Cab for Cutie, Yo la Tengo, Jimmy Eat World, The Strokes, Teenage Fanclub, Oasis... Y la lista podría continuar.

Lo meritorio es que, cuando todos estos grupos no eran ni proyectos, ellos ya llevaban años dando el callo. Así que no es nada descabellado sentenciar que Guided by Voices han marcado a más de una generación de músicos. Y que aunque los años no pasan en balde (evidenciándose con canas y alguna calva que otra) su repertorio y directo conserva la frescura de sus años mozos.

Y eso que los minutos previos a su actuación (dentro del Northside Festival hace unas pocas fechas en Brooklyn) no auguraban una tarde memorable. Más bien lo contrario. Eran cuatro bandas en total en el cartel pero por lo temprano del horario de comienzo (a las cuatro de la tarde) solo fue posible ver a dos de ellas. Los mencionados GBV y los inmediatamente anteriores: Wavves.

Este joven ahora trío, que en 2009 protagonizó un bochornoso espectáculo en el Primavera Sound, tienen un repertorio y directo bastante intrascendente, al menos por lo visto en esta cita.

Pero menos mal que el bostezo dejó paso al vendaval, cuando la banda capitaneada por Robert Pollard tomó las riendas de la velada. Fue comenzar con el escueto tema titulado "Pimple Zoo" y borrar de un plumazo toda la simpleza de los minutos anteriores.



El veterano quinteto de Ohio, que ha visto entrar y salir a muchos miembros y ahora ha recuperado a su formación clásica, se entregó por completo a una actuación de casi dos horas de duración, repasando éxitos quizás no masivos pero que por lo visto en lo entregado del público han quedado en la memoria colectiva de muchos de los que ahora están más cerca de los 40 que de los 30.

Cuando por primera vez abandonaron el escenario, la gente comenzó a corear el grito de guerra de la noche (las iniciales del grupo "GBV"), que hicieron salir a la banda hasta en tres ocasiones más.

Con este tema, "Game of pricks", cerraron la primera parte de la actuación que precedió a los bises.



Tras volver a escena, Pollard aseguró que, a pesar de la distancia, esa noche Ohio y Nueva York se encontraban muy cerca ("Dayton, Ohio, 8 hours away, close enough") y alabó también las excelencias de Brooklyn preguntando por el mejor bar de los alrededores y bromeando con la posibilidad de venirse a vivir a la zona con tal de que la gente cuidara de él y de su "old lady".

Maravillas como "Echos Myron" o a "Salty salute", ya en la recta final, siguieron sumándose al repertorio. Esta última (aquí con dos extractos), todo un himno para los más crápulas con un estribillo que reza "the club is open" y que aparecía escrito en la camiseta de uno de sus "roadies", que se encargó toda la noche de evitar que el guitarrista Mitch Mitchell estuviera más de un segundo sin un cigarrillo en la boca.





Y tras esas dos horas, varias cervezas consumidas y alcohol de más alta graduación ingerido directamente de la botella por parte del Pollard, se cerró una tarde musical a una hora insólitamente temprana para un festival (nueve de la noche), aunque éste sea de pequeñas dimensiones, pero así se las gastan aquí. Aunque con la satisfacción de haber visto en vivo a una banda mítica (y clave de la cultura más indie y nerd de los 80 y 90, con referencias en series como la divertida "Los informáticos").

sábado, junio 18, 2011

Aquella gran noche

No es un artista que se encuentre entre mis favoritos pero tampoco entre los que menos me gustan. En cualquier caso, seguro que no es mi cup of tea, que dirían los ingleses. Sin embargo, le reconozco el mérito de llevar toda la vida sobre los escenarios y haberse convertido en una leyenda viva de la canción española.

Era jueves y en los aledaños del Palacio de los Deportes de Madrid, con casi todo el aforo vendido, el ambiente era bien distinto al que conocemos de otros conciertos. No hay avalanchas en la entrada, nadie ha acampado para ser el primero en entrar, no hay botellones en la Plaza de Felipe II... Sin embargo, si pretendes tomarte una caña en El Barril antes de entrar está imposible. Está claro que el perfil del público es bien distinto.

Corrían las 22.00 y con una exquisita puntualidad apareció en el escenario, con un aura de estrella, vestido escrupulosamente de negro y atreviéndose a despertar sus cuerdas vocales con un tema a capella, a sus casi 70 años. Ahí es nada. Raphael.

Con la boca abierta me dejó el arranque. Y desde el primer minuto, el publico entregado. Terminó de cantar "Ahora" y todo el respetable se puso en pie para agradecer con un cálido aplauso la entrega y el derroche vocal del jienense.

A continuación apareció la banda que le acompañaría durante las dos horas y media (sí, habéis leído bien, dos horas y media y sin descanso) de actuación. En total ocho músicos, entre los que había sección de vientos, cuerdas, teclados, batería... "La noche" fue el primer tema con banda, y menuda banda.

El sonido casi impecable. Algunos problemas al principio, algún petardeo en la PA, especialmente cuando intentaron (sí, porque no pasó de ser un mero intento) sonar algo rockeros, con perdón, pero superado todo con maestría.

Tercera de la noche y aquí ya se cae el pabellón. El clásico "Mi gran noche" hizo temblar los graderíos y consiguió que incluso un servidor se arrancara. Tras esta, otra de las grandes: "Digan lo que digan".

Parecía que la locomotora había alcanzado velocidad de crucero y que esto no había quien lo parara. Raphael desapareció un momento mientras la banda seguía con el final instrumental del tema para volver después de los aplausos.

Primer cambio de vestuario. Seguía embutido en negro pero ahora con chaleco, una chaqueta negra con rayas grises y el clásico sombrero tango argentino, al fondo del escenario, en lo alto de una escalera, iluminado por un foco blanco y en una postura que recordaba al desaparecido Michael Jackson. Llegaba el momento de revisitar las melodías tangueras.

Unos cuantos tangos completaron una sección que para el que suscribe fue lo menos atractivo del concierto. "La cumparsita" sirvió para arrancar este tramo, seguida por "A media luz" o "Cuesta abajo", y a los que seguirían un número excesivo de tangos que remataría con un homenaje al grande del género, Carlos Gardel.

Una especie de barra de bar apareció en el escenario desde un lateral y sobre ella una antigua radio de los años 30 de la que empezó a salir la música de "Volver" y a la que acompañó la banda en directo. Por encima, la voz de Raphael, que al llegar al estribillo se callaba para dejar solo la voz de Gardel... "con la frente marchita, las nieves del tiempo, platearon mi sien"... Y así resultó en un curioso dueto entre estos dos gigantes internacionales de la canción.

Terminaba así la parte tanguera y con unas palabras de recuerdo hacia uno de los más grandes compositores españoles, Manuel Alejandro, comenzaba una sección, más bien breve, de temas más moviditos. Arrancó con "Hablemos del amor" y los acordes de "Pretty Woman" de Roy Orbison daban paso a "Estuve enamorado", que concluyó con un guiño a los Beatles, con las notas finales de "Day tripper".

Siguieron "Cuando tú no estás" y "Desde aquel día", una de las favoritas del artista, "una de las más, más, más", como dijo él. El Raphael de siempre nos dejó "Yo sigo siendo aquel" y terminaría este tramo del concierto con "Maravilloso corazón", que bien podría haber cantado Frank Sinatra en algún club de Las Vegas o de la Gran Manzana.

Final de otro de los tramos del concierto que daría paso al momento boleros. Ataviado con chaqueta blanca, Raphael dio un repaso por varios temas clásicos, entre los que cabe destacar "Tú me acostumbraste" de Los Panchos, "Para volver a volver" (otra de esas grandes composiciones de Manuel Alejandro) o "Estar enamorado", que según palabras de Martí Perarnau, cantante de Mucho, recordaba al "Wake up" de Arcade Fire. Fue con esta canción con la que Raphael quitó la máscara a todas esas recepciones de hoteles en las que le dicen "nos sabemos todas sus letras"... pero en realidad solo se saben "estar enamorado es"... como el público que llenó el Palacio.



Más de una hora hubo que esperar para encontrarnos el primer solo de guitarra del concierto (contaría un segundo en la recta final) en "En carne viva". Y tras ésta, uno de los momentos más apoteósicos del concierto... "Escándalo". Todo el público puesto en pie y cantando la letra... vello de punta.



Y nueva sección musical: tocan las rancheras con sombrero mexicano incluido, por supuesto.

Pasadas las dos horas de concierto nos acercamos a la recta final, de traca: "Qué sabe nadie" -¡olé!-, "Frente al espejo", "Yo soy aquel" y para rematar, una versión mini de "Como yo te amo". Grande Raphael, máxima entrega (incluso después de haber despedido a su primer manager Paco Gordillo, que había dejado este mundo horas antes).



Y ahora, a esperar a diciembre, cuando dará 15 conciertos en 20 días en el Teatro Compaq Gran Vía.

Absolutamente impresionados con el chorro de voz, la calidad artística, con la percepción de haber visto una auténtica estrella de la canción abandonamos el recinto. Y si a nosotros nos gustó, no os cuento cómo lo pasaron las señoras...

lunes, junio 06, 2011

Taste of Spain

Pues no todo van a ser escritos desde allende los mares, que aquí en la Vieja Europa lo español está de moda. Aunque sigamos dentro del mundo anglosajón, esta vez dirigimos nuestra mirada hacia la Metrópoli, y es que en la City nos hemos encontrado con una calle tan comercial y principal como Regent's Street tomada por el producto típico español: chorizo, queso, jamón, vino...

Paseando por el centro de Londres nos hemos podido encontrar una feria de promoción del turismo español que ha causado una gran expectación, a tenor de las largas colas que se guardaban para degustar una lonchita de jamón ibérico de la sierra de Huelva, unas aceitunas con boquerón en vinagre y guindilla, hacerse una foto junto a las camisetas de los mejores futbolistas de la Primera División Española o emular a Rafa Nadal en Roland Garros, donde conseguía su sexto triunfo en la pista central de París ante Roger Federer.

Durante la semana parecía que el cielo se apuntaba a promocionar el evento, con un clima más típico del sur de España que del Reino Unido. Temperaturas elevadas, cielos despejados y sol radiante conquistaban Londres y convertían los parques en zonas de bronceado para las pieles blancas de los habitantes de esta isla. Sin embargo, la lluvia ha hecho acto de presencia justo este día, el día clave. Lo que no nos queda claro es si ha llovido porque ya tocaba o porque no ha gustado la representación de la música española para el evento en cuestión. A saber: Nena Daconte, Mota, Miss Cafeina, Virginia Bulat, los Gipsy Kings o We are Standard entre otros (espero que los ingleses no consideren esto como verdadero ejemplo de la música que se hace en nuestro país).

La verdad es que no puedo dar respuesta a la cuestión porque no se me ha ocurrido permanecer delante de tan disparatdo escenario más que los minutos que he tardado en cruzar por delante debido a la masa concentrada en el lugar. Ya podían haber elegido otro cartel los de la MTV, que son los que ponían el nombre al escenario. Mucho mejor las tres jovencitas que estaban poniendo banda sonora en vivo y en directo en la mítica juguetería Hamley's.

Mira, un Sr. Chinarro no habría estado nada mal. Por cierto que a Chinarro le veíamos hace unas semanas en la madrileña Joy Eslava presentando su último disco, "Presidente". Concierto sobrio y sereno aquel, con una buena ejecución y buen sonido, al que le faltaron los clásicos bises de todo concierto por aquello de la premura en la finalización del concierto, que la Joy hay que desalojarla rápido para abrirla como discoteca para los incautos que están dispuestos a pagar 15€ por entrar.

Y es que se echa en falta en Madrid más salas de conciertos, auténticas salas de conciertos y no discotecas que se apunten al negocio para sacar más rédito a sus instalaciones a cambio de elevados alquileres y que luego no tienen respeto alguno por el artista y su público.

Pero a lo que íbamos, que era a recordar aquel concierto de Chinarro. Aunque no hubiera bises cayeron casi una veintena de canciones. Supo meterse a la gente en el bolsillo rápidamente el bueno de Antonio Luque tirando de repertorio de sus anteriores trabajos y no fue hasta la sexta canción, más o menos, que sacó a pasear los temas del recién publicado "Presidente". "Vacaciones en el mar" fue la elegida para ir entrando en materia, un tema de inspiración en sonidos setenteros del rock y que por momentos me traía a la cabeza lo mismo a Bowie que a Alaska y su "El rey del glam".

Siguió el sevillano deshojando la margarita y entre temas ya consagrados como "El lejano Oeste", "Tímidos" o "Del montón" iban entrando otros como "Una frase socorrida", "Beso de despedida" o "El boxeo", que huele a single. Solo una mirada al pasado más lejano: "Quiromántico". Quizás el actual público de Sr. Chinarro no está preparado para ir más allá.

En la recta final del concierto, dos canciones que también tienen ese aroma a perdurar en el setlist del futuro, cuando ya se hayan publicado más discos: "Babieca" y la genial "Una llamada a la acción". Y para terminar, "El rayo verde".

No estuvo Chinarro en Londres pero sí otros andaluces que son un espectáculo. Pudimos disfrutar del baile de los caballos andaluces o la competición de montar tiendas de campaña en menos tiempo. La verdad es que no sé muy bien qué tiene que ver esto con España. Como no sea como reclamo para los festivales que vienen...

Arquitectos del rock

Pero para concierto bueno, bueno, concierto de Champions League, el que vivimos esta misma semana en The Garage, en el barrio de Highbury. Sí, sí, en el mismo donde Cesc da esos pases de vértigo nos vimos a una de esas bandas que podríamos comparar en el mundo del fútbol con el Villarreal, equipo que juega, que la toca, bien trabajado, que te da espectáculo y que es capaz de pelear por los puestos de Champions. Nunca ganarán la Copa de Europa pero verlos siempre es un placer. Hablamos de los belgas dEUS.

Entradas agotadas con bastante antelación para verles en una sala de unas 600 personas. El motivo del concierto, posiblemente el de ir haciendo callo de cara a la gira venidera en otoño para presentar su próximo disco, que estará disponible a partir de septiembre.

Hora y media de concierto que al amigo Juan Jerez se le hizo excesivamente corta y echó de menos algunos temas, pero ya se sabe que cuando actúa un grupo con una discografía tan extensa y excelsa como la de dEUS siempre se queda algo en el tintero.

A las primeras de cambio, la segunda del concierto, se ventilaron una de mis canciones favoritas de los últimos tiempos, "The Achitect".

Aprovecharon los belgas para presentar unas cuatro o cinco canciones del disco que viene -solo pillamos el título de "Come and stay now"- y lo cierto es que tiene buena pinta. También cayeron temas como "Little arithmetics" o "The real sugar", que dedicaron a los teloneros de la noche, otra banda belga llamada Balthazar.

En cualquier caso, son las canciones de siempre las que siguen poniendo al público patas arriba, especialmente "Instant street".

En fin, conciertazo para disfrutar de un miércoles en la capital inglesa. Y si alguno estáis por aquí el próximo 14 de junio, en esta misma sala estarán actuando los italianos After hours, una encarecida recomendación de nuestra amiga Giuliana Valoti.

Pues así os dejo, con estas últimas líneas, oyendo cómo sigue cayendo la incesante lluvia en el barrio de Westminster y después de haber pasado a cenar por ese bar del Soho, el que está al doblar la esquina y al que Pulp le dedican una canción.

jueves, mayo 19, 2011

Fiesta bajo el puente


Toda una institución del soul jazz como Maceo Parker fue el encargado de abrir una serie de conciertos que suponen la presentación de la edición 2011 de Celebrate Brooklyn!, un ciclo que programa distintos eventos culturales durante el verano en esta parte de Nueva York.

El de Parker contó con un emplazamiento de lujo: junto a la ribera del East River, justo al lado del Puente de Brooklyn y con espectaculares vistas a la isla de Manhattan.

La actuación cumplió con creces los objetivos y deleitó a la audiencia de toda edad y condición que se acercó hasta el muelle, aprovechando la gratuidad de la cita. Contó con vocalistas invitados (como una gran voz femenina y otra aportación de la esfera hip hop), solos de batería y numerosas referencias al maestro James Brown, con quien Parker colaboró en numerosas ocasiones.

La noche, desde luego, salió muy bailable.



Otros artistas y bandas que pasarán hasta agosto por este festival (que principalmente se desarrolla en el auditorio de Prospect Park, el mayor parque de Brooklyn) son Andrew Bird, The Decemberists, Animal Collective, Cut Copy, The Feelies (de la vecina New Jersey y una de las influencias de R.E.M.) o Ra Ra Riot.

domingo, mayo 15, 2011

Hasta siempre Pedro

Hoy, 15 de mayo, festividad de San Isidro, patrón de Madrid, nos hemos despertado con una muy triste noticia. Pedro San Martín, bajista de La Buena Vida, una de nuestras bandas fetiches, ha fallecido en accidente de tráfico cuando regresaba de ver un concierto de Nacho Vegas en Burgos.

viernes, mayo 13, 2011

Salsa indie


Que lo latino está de moda por estas tierras parece algo obvio desde hace un buen tiempo. Sólo hace falta darse una vuelta por la calle para refrendarlo y comprobar la cantidad de estímulos que puede percibir uno y que tienen que ver con lo hispano en la publicidad, la gastronomía, el lenguaje de la calle... o la música.

Este pasado fin de semana hubo ocasión de comprobarlo. Coincidiendo con el Día de la Madre (que aquí se celebra el segundo domingo de mayo) actuaba la Orquesta de Salsa de Williamsburg, en un local llamado Brooklyn Bowl, una moderna bolera que alberga también escenario para conciertos.

Lo inédito del caso es que esta formación no se limita a adentrarse por los caminos un día transitados con acierto por grandes como Tito Puente o Celia Cruz. Lo que hacen, con clara intención de atraer a público de otros palos, es reinterpretar canciones de grupos de música independiente.

Así, por ejemplo, es posible escuchar, con ritmos nada habituales, composiciones de bandas como Arcade Fire ("Keep the car running"), TV on the Radio ("Wolf like me") o Animal Collective. Tal cual. He aquí un ejemplo, con los primeros como protagonistas.



Resultaba divertido intentar adivinar qué canción sonaba en cada momento. Como en esta reinterpretación del conocidísimo tema de un trío sueco, pinchado hasta la saciedad hace un par de años.

Seguro que está muy fácil de adivinar.

lunes, abril 25, 2011

Cruzando el charco


Este blog abre una pequeña ventana y aprovechando estancia por un tiempo en Nueva York incluirá alguna referencia a lo que se cuece por esta latitud. Por ejemplo, sin ir más lejos, este pasado sábado hubo ocasión de dejarse caer por un local de conciertos ubicado en la zona de Williamsburg, al norte de Brooklyn. Este barrio está considerado un hervidero en alza de modernos y artisteo general y los fines de semana congrega mucha actividad en torno a sus bares, restaurantes (mucho más asequibles por lo general que los de Manhattan) y locales con actuaciones en vivo.

La cita en concreto era en el Glasslands, ya en las traseras del barrio que dan al East River, y en las cercanías del puente de Williamsburg que une con la isla de Manhattan. Cuatro conciertos por 10 dólares era la oferta del local, pero sólo hubo ocasión de ver a dos de las bandas.

La segunda de ellas fue la más interesante. Las desconocidas para mí (y para el 99% del mundo me imagino) Grass Widow. Tras este nombre encontramos a un trío femenino de San Francisco, dadas a los juegos corales (sus tres componentes compaginan guitarra, bajo y batería con la faceta vocal), canciones con recovecos y cambios de ritmo y melodías entre inocentes y distorsionadas.

Viéndolas me vino a la mente por ejemplo el nombre de otra formación, Electrelane, con la que comparten alguna similitud, como el tono épico de sus composiciones. He aquí un ejemplo de lo que hacen Grass Widow, con un fragmento de su último tema.



Y antes de ellas tocó otra formación, mucho más punk y experimental, que atrajo la atención entre las primeras filas de algún espécimen digno de mención (como un sujeto con una especie de diadema de rosas, zapatos de tacón y vestido en el que ponía "bitch", que parecía el fan número 1).

Difíciles de digerir, me quedé sin la opción de conocer su nombre. Aún así, mención especial para su saxofonista y la capacidad de generar sensaciones inquietantes como si de la banda sonora de una película de David Lynch se tratara.

Baste también una fugaz muestra para hacerse a la idea. Creo que a Almodóvar y McNamara les hubiera encantado. Al menos hace tres décadas.

lunes, febrero 28, 2011

Adiós a la chica de Dylan


Esta portada de la primera obra maestra firmada por Bob Dylan es de las más emblemáticas en la historia de la iconografía musical. En ella se le ve paseando por el Greenwich Village neoyorquino acompañado por una chica, su novia por aquel entonces. Su nombre, Suze Rotolo. Era el principio de la década de los 60 del pasado siglo.

Tristemente, la ternura y alegría que la envuelven en la imagen, agarrada al aún cantautor folk desenchufado, hoy es algo marchito. Suze fallecía hace tan solo unos días. En la portada, siempre será una joven llena de sueños por cumplir.

(Aquí, un buen artículo para quien quiera profundizar en la historia de esta mítica portada).

sábado, febrero 12, 2011

Barcelona tiene poder

Así cantaba Peret y va a ser que es verdad. La semana pasada asistíamos al cierre de la gira de Love of Lesbian con cuatro noches consecutivas con lleno en Joy Eslava.

Tiene mucho mérito lo que ha conseguido este combo barcelonés, llenar cuatro noches seguidas Joy Eslava no es fácil. Si bien, tengamos en cuenta que muchos de los asistentes son de esos fans que se compran las entradas para las cuatro noches.

Y como Santi Balmes y los suyos lo saben, el set list y las colaboraciones de cada noche variaban. La Hora de Xavi y Pac tuvo ocasión asistir al tercero de los conciertos y lo cierto es que acabamos sorprendidos.

No será un concierto que pase a los anales de la historia (Love of Lesbian, aunque divertidos, tampoco tienen el mejor directo de nuestro país) pero sí que fue un gran entretenimiento durante las 2 horas y 15 minutos que duró.

Hubo momentos más bajos que otros, llegando a rozar el tedio, pero fueron los menos. Los catalanes resolvieron la noche con bastante buen hacer ante una audiencia absolutamente entregada, como cuando el Barça resuelve los partidos en el Camp Nou jugando al tran tran y te mete 5 casi sin querer, contando con colaboraciones como las de Annie B. Sweet -por cierto, que esta chica, con la voz que tiene, debería pasarse ya al castellano, que será la forma de alejarse de la comparación con Russian Red y ganarse su propio hueco- o la de varios miembros de Vetusta Morla.

Con un público tan fiel, que se sabe las letras mejor que el propio Balmes, hubo muchos momentos karaoke y hasta momento Club de la Comedia con imitación de Nacho Vegas.

Por supuesto, cayeron temas como "Club de fan de John Boy", las bailables "Algunas plantas" (con inicio acústico, celebración de fin de año 1999 y bailes de la banda entre el público) o "Miau", recuerdo para su cuñado Fernando (y también para Sanchez Dragó) o "Mi primera combustión", con la que cerraron el show.

No nos movemos de Barcelona, que es poderosa, porque allí Nacho Vegas ha agotado las entradas para los dos conciertos que va a dar de presentación de "La zona sucia".

Y en esto que van un manresano y tres toledanos a Barcelona... no es un chiste, es totalmente verídico. Cogen una furgoneta, van para allá y se ponen a grabar uno de los discos que a buen seguro dará que hablar este 2011. Hablamos del disco de debut de Mucho, la banda formada por Martí Perarnau, Miguel de Lucas, Fausto Pérez y Carlos Pinto.

Xavi y Pac hemos tenido ocasión de escuchar alguna canción en maqueta antes de que salieran para la ciudad condal y nos mordemos las uñas por escuchar cuanto antes el resultado final.

De momento Mucho nos cuentan las interioridades de sus sesiones en su diario de grabación.

martes, febrero 01, 2011

Una del oeste y tres españolas

Como si en una sesión cinematográfica continua de las de antes se tratara, en el lapso de tres días nos vimos cuatro producciones. Todas nacionales, a pesar de lo que reza el título de la entrada, aunque una de ellas con inequívocos aires del "far west".

Esta última venía protagonizada por cuatro gallegos que ahora destilan rock de herencia clásico-americana pero que en sus comienzos bebían del punk y la nueva ola británicas: los incombustibles Siniestro Total.

Fue un concierto no previsto en la agenda pero muy satisfactorio, sobre todo desde el punto de vista nostálgico. Y es que, tras una primera parte dedicada a su última entrega "Country & Western", lo mejor llegó a continuación cuando repasaron sus éxitos de antaño.

Cuántos recuerdos de himnos de adolescencia en tan pocos minutos. Valga esto como ejemplo, pero hubo muchos más:



Que su socarrona actitud y la hilaridad buscada de sus textos no tapen lo esencial: estamos ante una de las bandas míticas de nuestro país y de las pocas que sobreviven dignamente de los ochenta. Se les nota el callo de tocar sobre el escenario y hay mucho que aprender de ellos. Gran concierto.

Y dos noches antes, el jueves pasado concretamente en ese nuevo espacio para la música en Madrid que es la bautizada como Rock Kitchen, Máximo y Cristina de Intromusica/Low nos tenían preparada una nueva velada con triple cartel nacional.

Para abrir boca, Francisco Nixon con banda completa. Eso quiere decir que, además de su inseparable Ricardo Vicente, le acompañaba también la sección rítmica para la ocasión. En su rato de actuación dejó varias de las perlas que podemos encontrar en sus dos trabajos en solitario. Y, aunque quizás la acústica de la sala y la afinación de las voces no reunían las mejores condiciones, sí hubo momentos destacables como el rescate de ese ya clásico del pop español que es "Treinta y tres" y que nos hace recordar al mismo tiempo con nostalgia y orgullo a La Costa Brava.

A continuación (figuradamente, porque hubo un largo parón por medio), le llegó el turno a Niños Mutantes. Los de Granada se han labrado una destacada posición en la escena nacional a base de una discografía siempre interesante. Y el directo también es uno de sus fuertes, por lo que la larga actuación no decayó en ningún momento.

Hubo de todo y para todos: desde "Veneno polen" y "Katherine" para los de la "época heroica" hasta la versión del "Como yo te amo" que parece ser ha engachado a nuevos seguidores al grupo aunque a algunos canse un poco ya. Al igual que hace unos meses en la sala Heineken, también hubo una interpretación coral en "La voz".

Lo extenso de la actuación de los Mutantes y un parón aún más largo que el anterior provocó que La Habitación Roja, los encargados de cerrar, no comparecieran hasta bien cerca de la una de la madrugada. Una hora demasiado tardía como para disfrutar de apenas tres canciones suyas. (Y sí, a pesar del gol de Iniesta, siguen tocando ésta).

jueves, enero 20, 2011

Bajo la atenta mirada

Así es como van a estar muchos grupos en este 2011. Observados, vigilados, escrudriñados. Por sus propios componentes, por sus amigos, por sus primos, por sus groupies, por las radios locales, por los blogs, por las revistas, por los que creen que crean tendencias. Y, en el mejor de los casos, figurarán en las listas de lo mejor del año, esa especie de orlas del curso que se fue y de las que nadie reniega una vez que se ve en ellas.

Pero no, esto no va de otra de esas listas. Ni siquiera tiene que ver, no sé de dónde ha surgido el discurso. Ah, ahora sí. De intentar encarar el nuevo año con alguna novedad. De saber que, dentro de 12 meses, grupos que ni hemos escuchado y cuyos nombres ni sospechamos estarán situados en el disparadero de los melómanos. Y eso es bueno.

Es como tener delante una hoja en blanco, sin idea de qué poner, pero con la certeza absoluta de que será rellenada acertadamente. O acometer la faena en un campo en barbecho que de repente se recupera para dar las hortalizas y frutos más sabrosos.

Aunque, cierto es, hay cosechas mejores y peores. Esperemos que la de 2011 sea de las primeras.



(Poniendo banda sonora a esta entrada, Mucho, uno de los nombres que se darán a conocer en este 2011, formación en la que encontramos a Martí Perarnau (Underwater Tea Party, Sixty-nine million inches, The Sunday Drivers) junto a otros tres ex Sunday Drivers (Fausto -guitarra-, Miguel-bajo- y Carlos -batería-).

martes, enero 11, 2011

Año viejo, año nuevo

Llevamos ya unos días con el año 2011 luciendo palmito, pero no tantos como para haber olvidado la despedida del que se nos fue. Un fin de año al que si se le une un escenario como la ciudad de Nueva York puede dejar imágenes y sonidos difíciles de borrar.

Por ejemplo, algunas con una banda sonora como "The final countdown" de Europe, tono elegido por un bar del East Village para preceder la cuenta atrás televisada desde Times Square, acompañado por las trompetillas del cotillón. Apropiado aunque no exento de un toque "kitsch".



O la sorpresa de toparse un rato después en otro local con un concierto de una banda de rockabilly a la que le da por versionear el "Porque te vas" de Jeanette, una jugada arriesgada como se puede apreciar y totalmente desconcertante de encontrar por aquella latitud.



Por lo demás, otras imágenes también tienen connotaciones musicales. O de musical directamente, en el caso del de Spiderman que se puede ver estos días por Broadway y que incluye composiciones de Bono y The Edge (y que pasa por ser una de las producciones más discutidas de la temporada, accidentes aparte).


También hay una figura a la que se recuerda mucho estos días, por la cercanía del treinta aniversario de su muerte: John Lennon. Tanto él, como los Beatles a tamaño gigante en Chinatown, tienen su hueco en las calles neoyorquinas.


Y es que allí, mires donde mires, siempre puedes encontrar alguna buena razón para poner música en la vida, ya sea con un concierto en el garito más insospechado o simplemente leyendo las letras de los espectáculos programados en alguno de sus innumerables clubes.

viernes, enero 07, 2011

Drugs don't work

Ya lo decían The Verve en una escalofriante canción. Y testimonios como el de esta sincera entrevista de Brian Wilson en 1976 son toda una plasmación del infierno que algunas sustancias provocan (gracias Youtube, fuente inagotable de sorpresas y documentos impagables).

Es revelador escuchar al alma de los Beach Boys hablar de su dependencia hacia la cocaína y de cómo destrozó unos años su vida. Claro que el contexto en aquella época era otro, en pleno descubrimiento y permisividad hacia la química con fines lisérgicos, pero como dice Wilson, ni las drogas ni los hippies como defensores de las mismas eran los nuevos mesías.

(El fragmento de entrevista no está subtitulado, pero creo que se entiende bastante bien).

domingo, diciembre 26, 2010

Bonito fue


Gran pinchada wilthinera.
Gracias a los que estuvistéis y habéis estado otras veces.

martes, diciembre 14, 2010

Tendrá que haber un camino

Y él parece que lo encontró, rebasando cánones preestablecidos y haciendo llegar el interés por el flamenco a públicos muy alejados de este género. Enrique Morente (1942-2010) arriesgó y trascendió.

Recuerdo a J de Los Planetas comentando una vez en una entrevista el privilegio que para él suponía compartir ratos con Morente, acercarse hasta su casa en Granada, comparándolo con quien visita a una estrella de la talla de Bob Dylan o Leonard Cohen. Fruto de esa amistad surgieron varias colaboraciones en los últimos tiempos. La última, funestamente también una canción dedicada a otro personaje musical desaparecido, Sideral.


Pero no fueron Los Planetas los que encendieron la mecha. Una década antes otros paisanos, Lagartija Nick, firmaban junto a Morente un álbum que debe aparecer siempre en toda antología de lo mejor publicado en este país en el siglo pasado. El enorme "Omega", donde se atreven con versos de Lorca y revisitan también al citado Cohen.


Aunque el cénit de la transgresión seguramente lo alcanzó en sus colaboraciones con Sonic Youth, consiguiendo el imposible de unir el ruidismo de los de Nueva York con su cante y palmas.

Pero, para terminar el recuerdo, nos vamos a quedar con la raíz, con la esencia. Grande, maestro.

miércoles, diciembre 08, 2010

Treinta años sin Lennon



Y su música sigue vigente como el primer día.


Da vértigo pensar acerca de lo que habría sido capaz, qué cotas creativas habría alcanzado con los medios actuales y si hubiera coqueteado con las nuevas corrientes musicales como la electrónica (y de paso, satisfacer también alguna curiosidad más, como la evolución de su relación amor-odio con Paul McCartney, por ejemplo).


Definitivamente, el 8 de diciembre de 1980 la música se tiñó de luto para la posteridad.

sábado, octubre 16, 2010

Un nuevo Wild Thing


El Wild Thing Bar ha lanzado una nueva oferta para los muchos incondicionales de este templo de las noches madrileñas. Un viernes al mes sale de su habitual emplazamiento para proponer una noche en un entorno diferente y con el reclamo de una actuación en directo y una posterior sesión dj.

Y no hay que irse muy lejos de su radio de influencia, ya que el Wild Thing Club, que es como se ha bautizado la iniciativa, se desarrolla en La Buena Dicha. Los primeros en inaugurar estos directos el pasado mes de septiembre fueron Montevideo y ya en octubre este viernes vivimos la segunda de estas citas, con todo un plato fuerte: Cooper.

Alejandro Díez se presentó en formato acústico, acompañado en la otra guitarra por su compañero de banda habitual en estas lides, Mario Álvarez. Es un formato en el que se prodiga últimamente, con gran resultado. Y así fue una noche más en una sala que presentaba un aspecto inmejorable de público (en la que la única nota negativa la pusieron los continuos murmullos de los asistentes del fondo).

Apoyado en proyecciones y muy comunicativo, Alejandro repasó canciones de toda su etapa como Cooper, comentando curiosidades al respecto de todas ellas. Por ejemplo, que "Es tarde", una de las que aparece en su debut "Fonorama", fue compuesta durante la última época de Los Flechazos e incluso interpretada en directo en un programa de radio. O que la ejecución de "Hyde Park" le venía "a contrapelo" porque acababa de volver de una estancia en París, encantado una vez más con esa ciudad.

Este tema fue de los más celebrados por el público, junto a otros como "Oxidado", "Cierra los ojos", "El círculo polar", "Un nudo en la garganta" o "El sur" (estos dos últimos fueron el bis).

Tampoco faltaron versiones de aquellos grupos que más le han influenciado. Desde las más obvias como The Beatles (eligió como hace unos meses en la sala El Sol "Ticket to ride") hasta otras menos esperadas como "El sueño" de Nacha Pop, grupo al que escuchaba cuando estudiaba en Madrid. Y, claro está, no se olvidó de Paul Weller y The Jam, confesando que el videoclip del tema "Going underground" en el programa de televisión "Aplauso" fue el "detonante" para interesarse por este tipo de música.

En definitiva, enhorabuena al Wild Thing por esta nueva aventura en la que le deseamos lo mejor. La próxima cita será el 12 de noviembre con el directo nuevamente con aroma mod de Blow Up y la sesión de Allnighter. Para hacer más corta la espera, de regalo os dejamos la versión de Cooper del "Carnation", todo un temazo de la última etapa de The Jam (la que más le gusta a Alejandro).



Amor amargo

Las relaciones interpersonales tienen derroteros imprevisibles. Y si en la coctelera añadimos personalidades complicadas, la cosa se pone que arde. Que se lo digan si no al amigo "Mani" (ex Stone Roses y ahora en Primal Scream): de estar metido un día en una nueva banda de súperbajistas (junto a Andy Rourke de The Smiths por ejemplo) a lanzar un furibundo ataque sin desperdicio contra el mentor del grupo y tercer bajista involucrado en el proyecto: Peter Hook.

El mismo al que va dirigida toda la ira de "Mani" es también quien aportó su granito de arena en dejar para la posteridad una de las canciones que mejor plasman el reverso destructivo del amor: "Love will tear us apart". La misma que cientos de jóvenes (y no tan jóvenes) esperaban escuchar durante su paso por la reciente gira española y que no falló en Madrid.

Fue en un recinto poco habitual para conciertos de esta índole, en la calle Fundadores, y llamado para la ocasión "Rock Kitchen" a instancias de Intromúsica, que incluían este directo dentro de la celebración de su décimo aniversario. Un lugar que sorprendió para bien en cuanto a calidad del sonido y tamaño de la sala.

El guión de lo visto fue calcado a lo que ya vivimos este julio en Benicassim: el "Unknown pleasures" por orden y enterito y de regalo antes temas de su primario Ep "An ideal for living" y temas posteriores como "Transmission" o el mencionado "Love will tear us apart", donde el delirio se extendió, como se puede apreciar en el vídeo.

Y como también ocurrió en el FIB, Peter Hook volvió a convencer. La moralidad de sus actos ya es otra historia, aunque parece que las aguas con Mani vuelven a calmarse.

lunes, octubre 04, 2010

U2 - 360º: la gira total


Al técnico holandés Rinus Michels, que entrenó al Ajax de Amsterdam, al Barcelona y a la selección holandesa en los años 60 y 70 (convirtiendo a este país en a la famosa "naranja mecánica" comandada por Johan Cruyff y, dos décadas después, ganando la Eurocopa de 1988 con el tridente mágico formado por Rijkaard, Gullit y Van Basten), se le conoce como el inventor del "fútbol total".

O lo que es lo mismo, como cuentan las enciclopedias del balompié, "un dispositivo táctico cuyo objetivo era acosar sin tregua ni respiro al adversario para recuperar la posesión del balón y no ceder en ningún momento la iniciativa en el juego al adversario, contando con dos requisitos: un espíritu de lucha inquebrantable y una perfecta preparación física".

Pues bien, valiéndonos del símil futbolístico, el pasado jueves en Sevilla U2 desplegaron la "gira total", su montaje más espectacular hasta la fecha y algo muy difícil de superar... hasta que se les ocurra algo nuevo.

Y de paso se comprobó una vez más que el idilio que la banda irlandesa vive con el público español y que se inició un 15 de julio de 1987 con un concierto legendario para más de 100.000 almas en el estadio Santiago Bernabéu (en el transcurso del cual Bono se preguntó "por qué demonios" no habían tocado hasta entonces en nuestro país) sigue muy vigente, ahora reeditado con su primera presencia en suelo andaluz.

En aquella ocasión el cartel de lujo de la noche lo completaron The Pretenders y Simply Red. En Sevilla, el papel de calentar el ambiente ante unas gradas aún medio vacías le fue encomendado a los neoyorquinos Interpol, a quienes las obligaciones laborales del mismo jueves por Madrid nos impidieron ver.

Pero sí llegamos a tiempo de vivir los instantes previos de la salida de los cuatro músicos de Dublín. Un reloj marcaba la cuenta atrás y a eso de las diez menos cuarto los segunderos empezaron a flotar por las pantallas anunciando que la espera había terminado y que todo estaba a punto de cobrar sentido en ese escenario colosal, apodado "La Garra" y que está coronado por una pantalla circular y un eje vertical que permiten la visibilidad desde cualquier punto de la grada.

Y no fue U2 lo primero que sonó por los altavoces, sino David Bowie y su "Space Oddity", la canción que han elegido esta vez para preceder su salida, que les acompaña hasta subir a la rampa del escenario y que enlazan con otro tema menos conocido de la discografía de Bowie, "The return of the string ray guitar", esta vez con la guitarra de The Edge sonando por primera vez poderosa en la noche y con Bono metiéndose al público ya en el bolsillo al grito de "viva Sevilla".

A continuación se hizo la oscuridad en el estadio de La Cartuja y comenzaron los primeros acordes de "Beautiful Day", un himno de última época de los irlandeses. Y después, sin respiro, primer viaje al pasado con todo un clásico "New Year's Day", hasta que la primera terna de canciones se completa con el algo fallido single del último disco "Get on your boots", en el que Bono y The Edge empiezan a sacar partido de los puentes móviles que conectan el escenario central con la pasarela circular que los rodea.

"What time is it in the world?" es la pregunta que lanza al aire Bono antes de nombrar topónimos como Madrid, Cataluña o, los más coreados claro está, Andalucía y Sevilla y que es la introducción de otra de las canciones de "No line on the horizon", en este caso un "Magnificent" que es de lo mejorcito de ese último trabajo.

El nivel de lo visto hasta el momento dejaba más que satisfecho, pero es que además esta primera parte de concierto se vio complementada con los primeros acercamientos al disco "Achtung Baby!" en forma de "Misterious ways" (con bailarina virtual en las pantallas) y "Until the end of the world" (y el habitual duelo entre Bono y The Edge, esta vez encima de los puentes que les acercaron en el momento culminante de la canción). Entre medias, para subir más la temperatura, "Elevation" puso a todo el estadio a botar y a entonar el correspondiente "uuuu-huuuu".

"Sois de puta madre" soltó Bono antes de confesar el "love affair" que viven con España y de sentirse afortunado por compartir la noche con sus tres mejores amigos. Fue este también el momento de arengar a las masas recordando la victoria de España en el Mundial y de presentar a la banda aprovechando el homenaje futbolero (el Iker Casillas de U2 fue Adam Clayton, Larry Mullen transmutó en "El Niño" Fernando Torres, para The Edge preguntó al público si preferían a Xavi Hernández o Iniesta y él mismo eligió al sevillano Sergio Ramos).

Todo este discurso sirvió como introducción de "I still haven't found what I'm looking for", otro tema que no puede faltar en el repertorio de los irlandeses y que hizo que la banda dejara llevar al público la iniciativa en las primeras estrofas. A partir de este punto el concierto cayó en una fase mucho más pausada en la que aprovecharon para presentar dos nuevas canciones: la primera, "North Star", en formato sólo de voz y guitarra y que tiene buena pinta, y "Mercy", que tampoco desentonó a pesar de ser inédita para la mayoría.

Una de las anécdotas de la noche se produciría después, cuando Bono pidió el "cumpleaños feliz" para su hermano mayor Norman que había ido a verle a Sevilla para celebrarlo. A él le dedicó "In a little while", que tampoco se le olvidará a la chica a la que subió al escenario, otro numerito clásico en un concierto de los irlandeses. Y en la sucesión de emociones la escena se completó con un mensaje desde el cosmos por parte del primer capitán europeo de la Estación Espacial Internacional, el belga Frank de Winne, que dio el paso a la interpretación de "Miss Sarajevo", aquella canción incluida en el proyecto de The Passengers y en el Bono desplegó poderío vocal para llegar a la altura de lo que en su día dejó para la posteridad Luciano Pavarotti.

Del recogimiento se pasó de nuevo a la algarabía con "City of blinding lights", tema en el que la pantalla se alarga hasta alcanzar una espectacular forma cilíndrica. El "uno, dos, tres, catorce" de "Vertigo" fue la sacudida definitiva para volver a levantar a los asistentes, con imágenes rotatorias que reproducían la misma sensación de velocidad que la canción.

Un pequeño homenaje al "Relax (don't do it)" de Franky goes to Hollywood fue la antesala de una versión muy discotequera de "I'll go crazy if I don't go crazy tonight", con la banda recorriendo la pasarela circular, Larry incluido tocando unos bongos, y un efecto de confeti en las pantallas.

Apelaciones a Radio Teheran y distintas imágenes del pueblo iraní abrieron "Sunday bloody sunday", otro de los temas que no pueden obviar del repertorio. Siguiendo con la línea reivindicativa, algunos versos de "MLK" fueron el puente para llegar a una siempre emocionante "Walk on". Ambas estuvieron dedicadas a la líder de la oposición birmana Aung San Suu Kyi.

El grupo se retiró por unos momentos, que fueron aprovechados para emitir un mensaje grabado del clérigo sudafricano Desmond Tutu acerca de los desfavorecidos del mundo y de la importancia de ser "One", como la canción con la que U2 volvieron a escena para el bis que se completó con "Where the streets have no name" y el público ya estallando en "oés, oés, oés".

Pequeña interrupción nuevamente, esta vez con un vídeo con platillo volante e imágenes que recordaban a "Zooropa", dieron paso a un Bono enfundado en un traje de luces, pero no de torero, sino de luces rojas, con el que atacó primeramente la magnífica "Ultraviolet (light my way)" por medio de un micrófono también luminoso y con forma de volante. Con "With or without you" la cosa ya sonaba a despedida, con el estadio iluminado por una bola de espejos que proyectaba sus destellos desde la parte más alta del escenario.

Al terminar, la chaqueta luminosa subió hasta las alturas enganchada del micrófono circular y un "what a wonderful, wonderful, wonderful night" y "what's going on? something very special" fueron las palabras que precedieron a los agradecimientos varios que a duras penas pudo dar Bono entre los cánticos del público, antes de cerrar con un "Moment of surrender" iluminado por una "vía láctea" creada con móviles y cámaras digitales. Fue la última imagen imperecedera de la noche que culminó con los cuatro dublineses abandonando el escenario. Un momento después la chaqueta de Bono bajó de lo alto pero ya para ser recogida por un operario, mientras por altavoces era Elton John quien daba la despedida al público, que salía con una sonrisa de felicidad consciente de haber asistido a un concierto inolvidable y a una gira muy, muy difícil de igualar.