lunes, julio 07, 2008

Bob, Franz y Lenny, trío final de ases

Ya es oficial. La primera edición española de Rock in Rio tendrá una secuela en 2010. Sin embargo, lo que procede ahora es terminar de digerir lo que nos ha dejado el que ha sido el mayor festival celebrado hasta la fecha dentro de nuestras fronteras.

Definitivamente el segundo fin de semana ha superado en ambiente y calidad a lo visto hace poco más de siete días (a excepción hecha de la clase magistral que ofreció Neil Young el viernes 27 de julio). La última jornada comenzó para nosotros con la actuación de Jet Lag en el escenario Hot Stage.

El quinteto comandado por Ramiro Nieto, que ha pasado de ocupar la batería a dedicarse a la faceta solista y guitarra desde el último disco, repasó temas de ese más reciente trabajo, "Forever". Cayeron canciones como "Oh, the night", “Time here runs too slow”, “Found in translation” o “My own personal flight attendant”. Fue un concierto corto, seguido por no demasiada gente, lo cual unido al calor reinante en ese momento en la Ciudad del Rock no ayudó demasiado a meterse de lleno en la actuación a músicos ni a espectadores.

Tras ellos hubo oportunidad de ver algunos pasajes del grupo encargado de abrir el escenario Mundo, los mexicanos Café Tacuba. Es la suya una propuesta que aúna tradición y vanguardia casi a partes iguales y que atesora en Rubén Albarrán, vocalista que cual rabo de lagartija no para un segundo quieto, una de sus principales señas de identidad.

Interpretaron canciones de su último disco "Sino", como el single "Volver a comenzar" (con un final que bien podrían firmar en nuestro país unos Tachenko o unos Bombones), pero fue recuperando temas antiguos como "Chica Banda" (donde, para sobresalto del personal de seguridad, Albarrán invitó a subirse al escenario a unas cuantas jovencitas), la romanticona "Eres" o "Déjate caer" cuando brindaron algunos de sus mejores momentos.

Minutos después de que la organización del festival confirmara en rueda de prensa que en dos años regresarán a Madrid, le llegó el turno al artista más veterano de la noche: Bob Dylan. Puede que los años no pasen en balde para nadie, pero también es cierto que hubo varios destellos que por sí solos justificaron ya toda la noche. Su voz, fue de menos a más y la sobriedad de la puesta en escena (todos los músicos uniformados de negro, Dylan dando su perfil al público y tocando únicamente el teclado, con solo planos fijos en las pantallas y sin juegos de luces) permitió centrarse en lo que de verdad importa, su música.

El concierto, como parece ser que acostumbra en sus últimos tiempos, ofreció escasas concesiones al público generalista en el repertorio, aunque ello no quiere decir que no cayeran clásicos: "Rainy day woman" o "Highway 61 revisited" son sólo dos ejemplos, eso sí, muy distantes de sus versiones en álbum.

Dylan tampoco se olvidó de su más reciente publicación, "Modern Times", de la cual extrajo por ejemplo "Rollin' and tumblin'" o "Thunder on the mountain", la primera del bis, que completó con sin duda el gran momento de su actuación y uno de los más míticos de todo el festival: una emocionante "Like a rolling stone". Tras presentar a la banda y dejar algún "thank you" flotando en el ambiente, nos dejó la sensación de haber sido testigos de un pedazo de historia de la música ante nuestras mismas narices.

Los que habían desertado en algún momento con Bob Dylan volvieron a tomar posiciones ante lo que venía a continuación: los escoceses Franz Ferdinand, que si fuera por el estado de ebullición que su actuación generó entre las masas, serían los triunfadores de la noche.

Abrieron recordando "Michael" y "Come on home", de su debut homónimo. "Ha pasado demasiado tiempo" aseguró en castellano Alex Kapranos antes de acometer "The dark of the matinée". Llegó entonces el turno de la primera de las cuatro nuevas que sonarían a lo largo de la noche: "Katherine kiss me" (quizás la que sonó más parecida a lo que han hecho hasta ahora y, como ocurrió con el resto del nuevo material, con un punto más oscuro y presencia destacada de los sintetizadores).

A continuación pusieron patas arriba a la gente con "Do you want to" y tras ella el también single del último disco "Walk away". A partir de ahí engarzaron las inéditas "Ulysses", "What she came for" y "Turn it on" con los éxitos "Take me out" o "The fallen". Para cerrar eligieron un valor seguro, "This fire", un perfecto cierre a un directo energético y que como siempre, transmite unas ganas irremediables de bailar.

Y a estas alturas de la noche un inesperado invitado se coló en el festival: el frío; sí, aunque parezca mentira y estemos en pleno julio, una brisa demasiado fresca para esta época comenzó a colarse por el recinto, haciendo temer que no llegaríamos a ver la actuación final. Afortunadamente no fue así y con más retraso del esperado aún pudimos ver al siguiente en comparecer sobre el escenario: Lenny Kravitz.

El arranque no fue prometedor: tras los primeros compases dejó desconcertado al personal con un ramalazo de divo endiosado y estuvo unos minutos quejándose del humo que le molestaba, supuestamente procedente de las primeras filas. Afortunadamente a partir de ahí se centró en lo que debía y con un sonido espectacular dejó perlas de su discografía como "American woman", "Fly away" o, ya para cerrar, "Are you gonna go my way", todo ello salpicado de carreras entre el público y subidas a las vallas junto a la mesa de sonido.

Y ya no dio para más este primer Rock in Rio en España. Bueno, sí para quien se quedara a la sesión de DJ Tiësto, algo que esta vez no pudo ser para los aquí firmantes. Se cerraba así un festival con nota alta en cuanto a instalaciones, sonido y algunos nombres del cartel, pero también con algunas asignaturas pendientes de organización y hostelería.

Habrá que ver si se resuelven dentro de dos años, en una edición en la que, para alegría de los amantes de los sonidos más duros, una de las jornadas estará dedicada por entero al hard rock. Si no es así, pidan explicaciones a Roberto Medina, el fundador del festival.

Fotos: www.estudioslaluna.com

domingo, julio 06, 2008

Recuperaron la forma


Muy poco se parecen estos The Police que acaban de pasar por el Rock in Rio de los que vimos por el mes de septiembre en el Estadio Olímpico de Montjuïch en Barcelona. Aquel fue un concierto correcto aunque bastante soso. Lo de anoche en Arganda fue un auténtico espectáculo.

Las cerca de 78.000 personas que se agolparon a eso de las 0.15 ya del domingo delante del escenario Rock in Rio no se imaginaban que la actuación de los veteranos fuera a ser tan impecable. Salió el trío comandado por Sting y empezaron fuerte. El primer tema de la noche fue uno de esos hits que marcaron época: "Message in a bottle".

La gente no cabía de gozo con este inicio y los británicos se ganaron a todo el público desde el primer acorde. Siguieron "Walking on the moon" y "Demolition man" como aviso de lo que vendría durante las casi dos horas de concierto que ofrecieron The Police a los que se notaba mucho más conjuntados que en aquel concierto de Barcelona y mucho más próximos entre ellos.

Sting se acercaba constantemente a tocar junto a Andy Summers y no paró de sonreír en todo el concierto. Además, se atrevió a hablar en castellano a lo largo de toda la actuación, lo que le otorgó una cercanía al público que no vimos en la ciudad condal.

Indudablemente, en esta ocasión el sonido fue infinitamente mejor, pero ya hemos comentado que lo del sonido en el Rock in Rio ha sido una grata sorpresa y uno de los grandes puntos a favor de este festival.

A mitad de repertorio, más o menos, el público volvió a vibrar con "Magic", coreándolo sin cesar y poco después, tras el "Wrapped around your fingers", llegaría el "De do do do, de da da da" y se llegaría al cénit con "Can't stand losing you" con el que se cerraría la primera parte del show.

Aún quedaban los bises, que comenzaron con "Roxanne" y la locura llegó a todos. Tras "King of pain" llegó el turno de "So lonely", con todo el público botando y se despidieron, como ya hicieran en su anterior visita española, con el "Every breath you take", con una audiencia entregadísima.

Pero de allí no se movía nadie. Diez minutos restaban para las 2.00 hora programada para la finalización del concierto de The Police, lo que hacía presagiar que habría un rebis. Y efectivamente, el trío salió entre vítores y aplausos para interpretar "Next to you", la canción que cerraría un concierto magistral.

Antes, Alejandro Sanz había encandilado a sus fans con un repaso a su discografía en apenas una hora. Cayeron temas como "Corazón partío", "Cuando nadie me ve", "Te lo agradezco pero no", "Para que tú no llores" y se marcó un medley con "Mi soledad y yo", "La fuerza del corazón", "Amiga mía" y "Y si fuera ella".

Ciertamente nos queda bastante lejos Alejandro Sanz a los responsables de este programa, pero hay que reconocer que da gusto cuando uno es un auténtico profesional y se sabe rodear de auténticos musicazos. La cosa suena como tiene que sonar e, independientemente del gusto personal de cada uno, se puede llegar a disfrutar de algunos aspectos del concierto.

Tras los All Star del Flamenco con la participación del amigo Antonio Carmona, Rosario, Pitingo y La Negra, llegó el turno de los catalanes Estopa. Pachanga pura y dura. A Estopa los veo como otro grupo de verbena, tal y como dije de El Canto del Loco, pero mientras los de Cornellá hacen pachanga y lo hacen fenomenal, divirtiendo al personal y disfruando ellos, El Canto del Loco quiere hacer rock y se queda en un intento zafio y, por momentos, insultante.

Estopa congregaron a una gran cantidad de público ante el escenario, unos más entregados que otros, y repasaron temas de toda su carrera, aunque "una hora de concierto es poca" para ellos, como reconocía David, el mayor de los hermanos Muñoz. Aún así, tuvieron tiempo de encender a la masa con canciones como "Vino tinto", "Pastillas", "Vientos de tormenta" o "Fuente de energía".

Se marcharon cuando aún quedaba cerca de media hora de actuación y volvieron a hacer un bis con toda la tralla "y sin parar, para que no decaiga", dedicándoles un tema "a los que han levantado este amasijo de hierros". Como hiciera después Alejandro Sanz, Estopa también hizo un medley -debe estar de moda- con canciones como "La raja de tu falda" o "El del medio de los Chichos" y se despidieron con "Tu cachorro" y "Como Camarón", un tema de su primer disco que les llevó a la primera fila del pop nacional.

En el escenario Hot Stage Suzanne Vega nos encandiló con la dulzura de su voz a pesar del fuerte sol que pegaba antes de las 19.00 y nos regaló temas clásicos e inolvidables como "My name is Luca", con la que tuvo el detalle de cantar algunas estrofas traducidas al castellano" y "Tom's diner".

Tras ella, mientras los All Star Flamenco daban palmas en el escenario principal, aparecía el italiano Zucchero, con aire a lo Joe Cocker pero en italiano. La verdad es que el universo Zucchero nos queda muy lejos y de lo que tocó solo conocíamos el "Baila morena", que cantó en castellano, y el "Senza una donna". El concierto, bastante rockero, culminó con "Per colpa di chi".

Fotos: www.estudioslaluna.com

sábado, julio 05, 2008

Las reinas de la noche


Llegó el segundo y definitivo fin de semana de Rock in Rio en Madrid con una mucho mayor afluencia del pública que las primeras jornadas. Unas 75.000 personas, según datos oficiales, acudieron el viernes a mover sus caderas al ritmo de Shakira o a embelesarse con la voz de la polémica Amy Winehouse, que sin duda fueron las reinas de la noche.

Gran expectación había por ver a Amy Winehouse en el Rock in Rio madrileño y una gran marea humana bajaba hacia el escenario Mundo minutos antes de las 21.00 horas. Una hora antes Amy había aterrizado en Madrid y fue directa desde Barajas a su camerino, donde le esperaban un catering específico compuesto por jengibre, limas, limones, miel, frutas, ensaladas, yogures variados, pan de pita, humus y pan de cebolla.

Lamentablemente, la percepción que me llegaba era que la expectación creada era más por ver el estado en el que aparecía sobre el escenario que por su música. Y creo que la sugestión del público les hizo ver una Amy en peor estado del que salió, por los comentarios que oía a mi alrededor.

Seguro que salió con alguna copa de más, pero seguro que no muchas más que otros artistas al salir a escena.

En lo musical, que es lo que a nosotros nos importa, cumplió con creces. Aunque creo que un espectáculo como el que presenta Winehouse se desluce mucho en un festival, lo cierto es que el sonido fue impecable y ella cantó de vicio.

Vestida con un sugerente vestido dorado y unos tacones que daban vértigo - de hecho tuvo que cambiárselos por unos zapatos de suela plana antes del cuarto tema y tras la rotura de uno de los tacones -, Amy no recuperó ni un solo tema de su álbum de debut "Frank" y arrancó su actuación con "Addicted".

Los primeros vítores del público llegaron con el tema que da título a su segundo trabajo, el brillante "Back to Black", y le siguieron "Wake up alone", "Some unholy war", "Love is a losing game" y "Hey littler rich girl". Tras ellos llegó la segunda versión de la noche -ya antes había interpretado el "Cupid" de Sam Cook, y ahora era el "I have a message to you Rudy" de The Specials pero el público con el tema con el que volvió a encenderse fue con el quemado por las emisoras de radio "Rehab".

Para el final, Amy dejó "Me and Mr. Jones", "Valerie" y un muy buen sabor de boca antes de tomar de nuevo a las 23.00 un vuelo para volver a casa.

La otra otra gran diva de la noche era Shakira que salió deslumbrando y apabullando, metiéndose al público en el bolsillo desde el primer minuto con ese saludo, "¡Buenas noches, campeones de Europa!", y dando muestras de su humanidad al recordar y dedicar un tema a la recién liberada Ingrid Bethancourt y a todos los liberados colombianos.

El público se volvió loco al ritmo del movimiento de caderas de Shakira, un desafío absoluto a la física, y sus cambios de vestuarios, a cada cual más sensual. "Si te vas", "Inevitable" o "La tortura" fueron algunos de los temas que le sirvieron a la colombiana para conquistar Madrid en un derroche de profesionalidad y saber hacer propio de las grandes estrellas del pop.

También recuperó alguno de sus más grandes hits como "Ciega, sordomuda" o "Estoy aquí", y cerró su actuación con el tema en inglés "Hips don't lie", dando paso a los fuegos artificiales que cada noche despiden la jornada en Rock in Rio.

Entre las dos reinas actuó Jamiroquai, que nos hizo bailar a todos al ritmo de su funky resultón, aunque lo cierto es que se ve que por Jay Kay también pasan los años. Eso sí, bailó como el que más y regaló a la audiencia temazos como "Alright", "Cosmic girl", "Deeper underground" o el "Space cowboy" con el que cerró su actuación.

El otro grupo que actuó en el escenario principal fue el de los galeses Stereophonics, que pusieron el punto de rock de la noche. La banda liderada por Kelly Jones protagonizó un buen concierto, correcto, pero sin grandes alardes ni florituras. Cayeron temas imprescindibles en su setlist como "Mr. Writer", "It means nothing" o "Maybe tomorrow" y se marcharon tras felicitar a la audiencia por el reciente éxito de nuestra selección de fútbol en la Eurocopa con el que posiblemente sea el mejor tema que han escrito hasta la fecha, "Dakota".

Por el escenario Hot Stage pasaron el grupo de hip hop cubano Orishas que puso a todo el mundo a bailar a su son, aunque la audiencia ya venía caldeadita gracias a la rumba desenfadada de Los Delinquüentes.

PD: No pongo vídeos porque los de mejor calidad son los tomados de La 2 de TVE, pero como los comentaristas son tan malos me niego a ponerlos.

Fotos: www.estudiolaluna.com

jueves, julio 03, 2008

Poquita la broma


Esa es la expresión que nos salía de la boca al terminar la primera jornada del Rock in Rio con una actuación realmente sublime del señor Neil Young. El concierto ofrecido por el canadiense fue realmente espectacular, una auténtica oda al rock y puro sentimiento.

Las 50.000 personas que se congregaron ante el escenario Mundo del festival brasileño que por primera vez se celebra en España disfrutaron de lo lindo ante la magia que salía de la guitarra de Neil Young convirtiendo los sentimiendos en notas musicales.

Lo de Young fue un auténtico recital de fuerza, temple y saber hacer, y una auténtica lección de rock and roll para los más jóvenes. Casi dos horas duró su actuación, que comenzó con retraso -algo que agradecimos, pues las relaciones públicas nos entretuvieron más de la cuenta y llegamos con el concierto empezado-, en la que hubo tiempo para disfrutar de auténticos temazos.

El bueno de Neil repasó toda su discografía, desde "Cinnamon girl" hasta hasta "Spirit Road". Así, cayeron temas como "Heart of gold", "Too far gone", "Get back to the country" o "Words", que ponía el punto final a la primera parte de un concierto realmente grandioso, donde el desarrollo de los temas -alargando algunos hasta los quince minutos aproximadamente, hacía llegar al éxtasis a más de uno.

Para el bis reservó un gran "No hidden path" pero no tuvo más remedio que volver a salir al escenario para hacer un rebis único, una versión del "A day in a life" de The Beatles, con un sonido absolutamente americano y que concluyó con Neil cogiendo el teléfono rojo después de haber roto alguna que otra cuerda de su guitarra.

Antes de la actuación del canadiense pudimos disfrutar de grandes artistas. El primer grupo al que vimos sobre los escenario fue The Right Ons, que sonaron realmente espectacular.

Y es que una cosa hay que agradecer a la organización y es el gran cuidado en la selección del equipo, el diseño de los escenario y, en definitiva, el recinto que han llamado la Ciudad del Rock, un espacio pensado para estas actividades y que, si no fuera por la ausencia total de sombras, sería casi perfecto para la celebración de un festival.

The Right Ons sonaron absolutamente contundentes, dando argumentos al apellido rockero del festival y consiguiendo que, a las 19.00 y con un sol de justicia, la gente se levantara y bailara sin parar. Y ellos lo agradecieron con un regalito: al final del concierto lanzaron maracas para que el público les ayudara con las últimas canciones -servidor pilló la primera al vuelo y con la izquierda, pero luego se perdió en la noche... y es que la noche me confunde, ya saben-.

Tras los madrileños nos fuimos a ver el primer nombre gordo del cartel, a Alanis Morissette. La canadiense se presentó en plena forma y acompañada por una muy buena banda. Las canadiense presentó las canciones de su último disco "Flavors of entaglement", aderezadas con algunos clásicos como "All I really want", "Moratorium" o "Ironic", que fueron las canciones más coreadas por el público.

Tras Alanis disfrutamos con la música del hawaiano Jack Johnson. El cantautor americano propuso la puesta de escena más sobria del escenario mundo. Acompañado por cuatro músicos, se metió al público en el bolsillo con su aire sencillo y con temas como "Hope", "Sleep though the static" o "Go on", pertenecientes a su último trabajo, y otras más antiguas como "Staple it together", "Flake" o "Inaudible melodies".

El artista español de la noche fue Manolo García, que logró congregar a miles de personas ante el escenario Mundo para presentar las canciones de su nuevo trabajo, "Saldremos a la lluvia". La actuación del catalán fue sobresaliente, metiéndose al público en el bolsillo desde el minuto uno con "Provincia de río negro".

Fueron cayendo temas de su carrera en solitario pero el público, lo que más disfrutó sin duda fueron los temas de El Último de la Fila, que repescó en la recta final del concierto. Así, "Insurrección" fue uno de los temas más coreados.

Y enfilando el final del concierto, Manolo García se dio todo un baño de multitudes cuando bajó a recorrer a la carrera toda la zona del público. Concluyó con "A San Fernando", en una versión que terminaba, según palabras de nuestro colega Gallardo, "como Layabouts".

Lo peor ya ha pasado

La segunda jornada del Rock in Rio no se presentaba muy alentadora. Estilísticamente, pocos grupos se acercaban a nuestro universo, concretamente dos. Los primeros eran Standard. Los vizcaínos me dejaron un gran sabor de boca el pasado Contempopranea. Sin embargo, en la ciudad del rock de Arganda se encargaron de amargar aquel regusto con un concierto -al menos el final, que es lo que llegamos a ver, más ruido que otra cosa. Quizá influyó también la estampa que nos econtramos allí, lleno de macarrillas sin camiseta saltando al mismo ritmo todas las canciones e incluso bailando cuando no sonaba nada.

Tras ellos unos aburridísimos Mando Diao hicieron las delicias de los super fan mientras los demás observábamos cómo alguno de los suecos que se había despojado de la camiseta ante el sol de justicia que caía a esas horas iba cambiando de color blanco nieve a rojo cangrejo. Poco más que añadir a su actuación.

Pasadas las 21.00 salía al escenario Mundo Carlinhos Brown con toda su troupe en la que fue la actuación de la noche. Todo alegría y jolgorio, hizo bailar a las miles de personas allí congregadas hasta la saciedad. El mejor momento fue cuando se enfundó la elástica de la selección española y presagió la victoria en la final de Viena ante Alemania (¡España, España!).

Una vez pasó el brasileño por el escenario, lo que quedaba de noche fue un suplicio. Solo aguantamos tres canciones de Tokio Hotel, un grupo de adolescentes imberbes que ni tocan ni cantan ni ellos mismos se creen su actitud. Y para rematar El Canto del Loco, a los que escuchábamos mientras degustábamos, tras pasar por la carpa electrónica, una jugosa pizza en la zona de hostelería. La verdad es que desde la distancia parecían totalmente una banda de verbena.

Terminadas las pizzas nos marchamos y escuchamos el final de la noche a través de la emisora oficial del festival, Cadena 100. Madre mía con los comentaristas... vaya retransmisión, pa mear y no echar gota. Casi tan mala como la de TVE...

domingo, junio 29, 2008

¡¡¡¡CAMPEONES!!!!


Foto AFP

PD: Compañero FDR, la primera crónica ya sabes, un campeón a 2.240,95 kms.

miércoles, junio 25, 2008

Misticismo lorquiense


El pasado fin de semana tuvo lugar la primera edición de un nuevo festival, el Murcia Sound. La cita, a pesar del nombre, no fue en la misma capital murciana pero sí a pocos kilómetros de allí, en el municipio de Lorquí.

Este evento se estrenó con un cartel trufado de atractivas propuestas nacionales e internacionales, huyendo del concepto de macrofestival (tan solo una carpa y un escenario principal en cada una de las puntas del campo de fútbol que servía de recinto), precios razonables, sin apenas tiempos muertos entre cambio de grupo y un poder de convocatoria que quizás estuvo por debajo de lo esperado. Por ello, ante la completa y este año más que nunca agresiva oferta de festivales que existe, habrá que ver si el Murcia Sound sobrevive a esta primera edición y se hace un fijo en el calendario festivalero.

Sirvan estas líneas para hacerse una idea de lo que aconteció allí la segunda de las jornadas. La llegada al recinto coincidió con la salida a escena en la carpa de The Mary Onettes, la banda sueca que ya visitó nuestro país con gran éxito el pasado septiembre y que ha firmado un más que interesante álbum de debut.

Cayeron las canciones más redondas de este trabajo ("Lost", "Void", "Pleasure songs" o "The companion") completando una actuación correcta, aunque lo temprano de la hora y lo aún reducido de la audiencia no consiguieron caldear demasiado el ambiente.

Turno después para los murcianos Second, en el escenario grande. Jugando en casa deberían tenerlo más fácil para ganarse al público y así pareció, al menos entre las primeras filas. El título que daba nombre a su notable anterior trabajo, "Invisible", fue uno de los primeros en caer, viéndose acompañado a lo largo de la actuación por más temas de ese álbum como "Her diary", el temazo "Fortune day", "Erased world" o, acorde con la dualidad inglés-español de ese disco, "Horas de humo" y "Nada te dirige".

Precisamente el castellano va a ser el único idioma en las letras de su próxima referencia, que saldrá a la vuelta del verano y que ha sido producido por Carlos Jean. En el directo del sábado cayeron como avance de su nuevo material "Rincón exquisito" y "Rodamos", que apunta a single. Tiene muy buena pinta lo que nos espera en breve por parte de Second, una banda que sigue firmando directos impecables.

A continuación le llegó el turno en la carpa a Love of Lesbian, que sin duda fueron los triunfadores nacionales de la noche. Sus conciertos y canciones siguen calando hondo. Gozan de un estilo propio y un particular sentido del humor ("Hola Love of Lesbian, somos Murcia" fueron las primeras palabras de Santi Balmes a la audiencia) que les hace únicos.

Abrieron con "Universos infinitos" y "Noches reversibles" para a continuación poner la carpa patas arriba con "Carta a todas tus catástrofes", la primera canción de "Maniobras de escapismo", el disco que, además del paso al castellano, supuso el "boom" de estos barceloneses. Enlazaron con otros dos temas de ese álbum: "Mi personulidad" y la propia "Maniobras de escapismo".

"Los colores de una sombra", "La niña imantada" (dedicada a todas las chicas "de belleza no espectacular") y la narcisista "Me amo", todas ellas de su último disco, "Cuentos chinos para niños del Japón", dieron paso a una recta final espectatular con "Villancico para mi cuñado Fernando" y la impresionante "Houston tenemos un poema".

Esta iba a ser la última de la noche hasta que arrancaron, primero a capella y luego con acústica, con "Shiwa", ese himno de reminiscencias zen del que hicieron también partícipe al público: primero en los coros y después con una conga masiva comandada por el cantante "lesbiano" que salió de la carpa y se perdió por el resto del campo de fútbol.

Una vez disipados los ecos del éxito de Love of Lesbian y con la noche cayendo de lleno en Lorquí (y también los mosquitos, aunque a ellos me referiré más adelante) le llegó el turno a los granadinos Lori Meyers, en el escenario principal y con el refuerzo, como en toda esta gira, de un percusionista en la sección rítmica.

La larga apertura instrumental incluida en "Intromisión", el corte que abre su último trabajo "Cronolánea", sirvió también de arranque del concierto, al que siguieron "Un mundo por delante" (uno de los temas en los que pone voz el guitarra Alejandro) y "Luciérnagas y mariposas".

El primer vistazo atrás llegó con una canción que les habían pedido mucho "volver a tocar en directo", según el cantante Noni. No era otra que "Sus nuevos zapatos", para después intercalar "La búsqueda del rol" (con su logrado cambio de ritmo), "Mujer esponja" (primera incursión en su debut "Viaje de estudios") y "El secreto mejor guardado", también del último disco.

A otro de sus primeros éxitos, "Tokio ya no nos quiere", le sucedió "Transiberiano", "Funcionará" (una de las mejores de su último trabajo y con ese final con la sintonía cantada de "Barrio Sésamo" que hacen en directo), la "planetera" "Viaje de estudios" de su primera época y la acelerada y directa "Alta fidelidad", con la que cerraron el concierto.

Ya fuera por motivos de organización o por imprevisión suya, al final no sonó "Luces de neón", single y a la postre canción más reconocible de "Cronolánea". Habrá que esperar a otro día para escucharla en directo.

Si hubiera que otorgar un trofeo a la originalidad de esa noche habría que dárselo, como no podía ser de otra forma, a Hidrogenesse. El dúo formado por Genís Segarra y Carlos Ballesteros no deja indiferente a nadie ni en propuesta musical (electrónica grabada con referencias cultas y generacionales a partes iguales) ni en atuendo (vestidos, tacones y pantalón corto tipo tenista, predominando el blanco inmaculado).

Ante un público mitad entregado mitad epatado (juro que había dos "heavys" entre la audiencia moviendo la cabeza al ritmo de las bases electrónicas) dejaron caer perlas de su repertorio como "Schloss Bestiola", "Disfraz de tigre", "El poder de mis tejanos" o el hit "No hay nada más triste que lo tuyo". También dejaron su contribución al homenaje a Surfin' Bichos con "Fuerte".

Como los siguientes en comparecer eran Kula Shaker, la decisión fue ir a tomar posiciones antes de terminar Hidrogenesse aunque, la verdad sea dicha, la competencia fue más bien escasa. Así que acomodados en segunda fila (quien sabe si por desconocimiento de la mayoría del público esa noche, demasiado jóvenes en los 90 como para recordar a los británicos, o porque realmente la afluencia al festival era más bien modesta) nos dispusimos a ver a un grupo mítico.

Sonidos orientales precedieron la salida de los cuatro miembros originales de la banda. Crispian Mills, impecablemente vestido con camisa, chaleco, pantalón rojo y botas, arrancó entonces con los primeros riffs de "Hey dude" y supimos que la cosa iba en serio.

Mills no ha perdido un ápice de voz ni de maestría a la guitarra y apoyado por un bajista con gran presencia, un correcto batería y un teclista que es el 50 por ciento del grupo (y que era una mezcla entre look "Vacaciones en el mar" y "Torrente") dieron toda una lección de cómo recuperar un legado.

Aunque por supuesto hubo muchas referencias a "Strange folk", de 2007 y su único disco de esta década que, a pesar de que ha pasado de puntillas, varios de sus temas merecen la pena. Por ejemplo, no faltaron "Out on the highway", "Second sight" (un temazo en directo que recupera la esencia de sus mejores años), la épica "Die for love" y la mística (y demostrando que la fijación de Mills con la cultura y religión india no ha perdido fuerza) "Song of love/Narayana".

Pero, claro, todo el mundo esperaba que recuperaran los temas que les hicieron grandes y, por supuesto, no defraudaron: "303", "Mystical machine gun", "Shower your love" o "Tattva", interpretada hacia la mitad del concierto, fueron solo algunos de ellos.

Tras casi una hora de actuación emprendieron la salida del escenario pero afortunadamente quedaba un bis que no pudo ser más espectacular: "Hush" (la impresionante versión del tema originalmente compuesto por Deep Purple), "Great Hossannah" y "Govinda". No pudieron dejar mejor sabor de boca y la sensación de que, aunque con poco público y fervor por parte de los allí congregados, desplegaron un directo como si estuvieran actuando ante decenas de miles de espectadores.

Tras Kula Shaker la verdad es que las expectativas en el Murcia Sound eran más bien pocas, así que solo dio tiempo a ver unos minutos de 1990's que ni mucho menos consiguieron ser un motivo para quedarse más tiempo en el festival.

En definitiva, primera edición de un festival que tuvo su mejor aval en los artistas allí reunidos y en una ágil organización que evitó esperas entre grupos. Lo peor, el escaso ambiente en algunos momentos y los mosquitos, cuya devastadora acción comprobamos en las horas posteriores. El año que viene, que lo patrocine Bayer en vez de MySpace.

Fotos (excepto Kula Shaker): Raúl Martínez

martes, junio 17, 2008

Día soñado con Radiohead


La verdad es que siempre es un gustazo ir a Barcelona. Y cuando el motivo es un concierto de Radiohead el placer se multiplica por dos. Llegamos al Parc del Fórum a primera hora para poder ver a todo el elenco de artistas que nos proponían los organizadores del Daydream.

Nuestra primera apuesta fueron los nacionales Cuchillo. Entramos al Auditori con su primera canción y fue toda una sorpresa ver cómo se desenvuelve este dúo en directo. Cuchillo lo forman Israel Armado con su guitarra y su loop station y Daniel, que asusta con su dominio de la batería.

Apenas tuvieron tiempo para tocar cuatro canciones, pero fue suficiente para que los asistentes al concierto salieran con una sonrisa de oreja a oreja. Su propuesta en directo nos pareció una suerte de Velvet Underground con una personalidad propia muy marcada. Nos quedamos con ganas de ver a estos chicos de nuevo con más tiempo aunque, eso sí, a ver si puede ser en el Auditori de nuevo, un sitio con un encanto especial para ver conciertos.

De hecho, a excepción de Radiohead, fue el único escenario que gozó de buen sonido en todo el festival, pero eso os lo cuento luego. De momento es el turno de los alemanes Faust. Sin cambiar de emplazamiento pudimos ver la propuesta absolutamente radical de los teutones. Ataviados con sus trajes de batalla, con una disposición en el escenario totalmente atípica y con todo su arsenal de vigas y todo tipo de chatarra, dieron un concierto de altura.

Es cierto que su música no es demasiado accesible y que en directo en muchos casos apenas es posible reconocer las canciones, pero Faust no son un grupo al uso y su directo, tampoco. Es toda una gozada ver cómo tensan y destensan la atmósfera a su gusto, cómo juegan con los tiempos y con el espacio para generar una incomodidad sónica la mar de interesante.

El directo de Faust en el Auditori fue toda una experiencia musical. Habíamos podido verles hace tres años en La Casa Encendida de Madrid, pero en aquella ocasión su directo fue mucho más crudo y salvaje. Esta vez vimos unos Faust más alejados de los canones del krautrock para dar rienda suelta a su terror sónico y hacernos vibrar con una propuesta escénica sobrecogedora.

Después de la lección de los alemanes nos dirigimos al escenario Fly Music para ver a los británicos Clinic. Presentaban nuevo disco, su flamante “Do it!”. Íbamos con muchas ganas de ver cómo se las gastaban en directo los de Ade Blackburn, pero desde el primer momento se hizo patente que el sonido del escenario no estaba a la altura.

A pesar de un sonido que dejaba bastante que desear, dieron un concierto frenético y muy divertido. Equipados con máscaras de cirujano intercalaron sus grandes hits con las canciones de su nuevo álbum. Un concierto muy correcto que les mantuvo a la altura de las expectativas. Es obvio que en directo es muy complicado trasladar las capas de su música, pero la forma de afrontar las canciones es muy acertada y apenas se echan de menos detalles. Suplen con sudor y entrega la falta de matices. Fue cuando cayó “Walking with thee” que nos quedó claro que lo de estos chicos es digno de ver. Todavía no hemos escuchado su nuevo disco, pero la impresión que nos dieron en directo es que merecerá la pena.

Si el sonido fue deficiente en el concierto de Clinic, lo de Liars fue bastante peor. Nos dirigimos al escenario Movistar donde iban a tocar Radiohead dos horas más tarde para ver a estos freaks de Los Angeles afincados últimamente en Berlin. Nunca les había visto en directo y pintaba todo muy bien, pero se hizo patente el flaco favor que habían hecho a los grupos encargados de abrir para los de Oxford.

Se conoce que limitaron la P.A. de manera radical para todos los grupos del escenario Movistar que no fueran los “cabeza de radio”, lo cual hizo que fuera imposible disfrutar de ningún grupo en ese escenario. De todas maneras, tampoco pareció que Liars estuvieran haciendo nada especial, así que decidimos ir a ver a los franceses M83 de nuevo al escenario Fly Music.

Ya habíamos visto a los de Anthony Gonzalez en el Primavera Sound 2005 y fue un concierto absolutamente embriagador, un concierto que mezcló el ruidismo de My Bloody Valentine con la electrónica más shoegazer, pero esta vez todo fue muy diferente.

Lo principal volvió a ser el sonido: esta vez totalmente infame e incluso dejó de funcionar la P.A. durante el concierto, lo cual forzó a los franceses a abandonar el escenario antes de tiempo, ante un público absolutamente rendido ante ellos por haber seguido tocando a pesar de que sólo se escuchaba el sonido directo del escenario. Se ve que M83 en directo son más que solventes, su batería es una auténtica máquina y el resto de la banda sustenta las canciones de manera envidiable. Pero dudo que nadie pudiera disfrutar del concierto y les garantizo que aquello que escucharon no son M83, es un escenario que suena mal.

Por suerte el próximo plato tenía lugar en el Auditori, un recinto que no ofrecía dudas en cuanto al sonido. Fuimos a ver a los grandes Low y no decepcionaron. Sin duda el momento más especial de todo el festival, si no contamos con Radiohead.

Ofrecieron un concierto sublime. El Auditori no se llenó ni de lejos, y es que la gente ya estaba cogiendo sitio para los cabezas de cartel, pero aún así pudimos disfrutar de unos Low que se adaptaron totalmente al recinto donde tocaban. Ofrecieron un set basado en su último “Drums & Guns” y en el que rescataron grandes éxitos suyos como “Sunflower” o “Canada”.

Afrontaron las canciones de una manera mucho más sutil a lo que nos tienen acostumbrados y eso es decir mucho para un grupo de la sutileza de Low. Fue realmente bonito ver a los de Alan Sparhawk de nuevo en un escenario, sobre todo después de la llorera que se echó en la sala Heineken la última vez que les vimos y de los rumores de separación. Un 10 para estos renacidos Low, un grupo que nunca defrauda y que se sabe adaptar perfectamente a cualquier escenario. El concierto del festival sin duda alguna, con permiso de Radiohead, claro.

Así pues, con tanto grupo y tanto concierto se nos hicieron las 21:30. Llegamos al escenario Movistar justo para ver cómo Thom Yorke y los suyos subían al escenario. De repente todo cobró sentido, el escenario sonaba muy bien, las guitarras cristalinas, la voz espectacular, todo en su sitio vamos. Y es que a lo que todos íbamos era al concierto de Radiohead y no defraudaron.

Era la tercera vez que les veíamos en directo y dan la sensación de ser como un buen vino o una buena guitarra, mejoran con el tiempo. Desde el segundo uno dejaron claro que lo que ellos consiguen sobre un escenario es impresionante. Empezaron sin concesiones con “15 step” y “Bodysnatchers”, exactamente igual que su último disco “In Rainbows” (del cual cayeron casi todas). Soltaron la primera bomba en los primeros compases del concierto con “Airbag” y, desde ese momento hasta el final del concierto, todo el mundo se unió a Thom Yorke para ayudarle con las voces.

Lo más impactante del concierto fue cómo hacen las nuevas canciones en directo. De la versión del álbum a su versión en directo en muchas ocasiones hay un largo camino. Claro es el caso de “Arpeggi” o de “Videotape” que nos dejó anonadados con esa programación y ese final tan extraño que se marcaron. Casi todas las nuevas canciones las hacen a tres guitarras: Thom Yorke coge la eléctrica en la mayoría de ellas y tiene más peso en la canción, lo cual permite que tanto Ed O’Brien como Jonny Greenwood estén todavía más si cabe a su libre albedrío, derivando en una auténtica bacanal de guitarras absolutamente alucinante.

A destacar, aunque no sea nada nuevo, la actuación de Greenwood a la guitarra, al rhodes, al mellotron, al Memory Moog y a una nueva incorporación a su elenco, una pedalera desde la que dispara programaciones en directo. Pero no por sus espasmos deja atrás a O’Brien, con su excelentísimo gusto a la guitarra y con un arsenal de efectos realmente devastador. La base rítmica está funcionando a las mil maravillas.

Realmente pudimos disfrutar de una banda en su pleno apogeo sobre un escenario. En el repertorio hubo para todos los gustos, en mi opinión muy completo y con momentos de total catarsis. A destacar “The national anthem” con Greenwood a los mandos de una radio, “Videotape”, “Faust arp”, que dedicaron a los alemanes Faust, “The gloaming” una canción que apenas prodigan en directo, “Optimistic” totalmente guitarrera, “Lucky” una de las sorpresas de "Ok Computer", “Everything in it’s right place”, donde los dos guitarristas se dedican a samplear en directo la voz de Thom creando un ambiente maravilloso, y “Jigsaw falling into place”, uno de los singles de su último álbum, que utilizaron para cerrar su set principal.

Para el primer bis no podía faltar “Paranoid android”, que provocó la locura generalizada, siguió la desconocida "Bangers & Mash" una canción que sorprendió por su inmediatez y su fuerza. Y ya que estaban para sorpresas a continuación cayó “The Bends” una de las pocas concesiones que hicieron a su pasado. Fue muy curioso el acercamiento que hicieron a ésta canción: la bajaron de revoluciones un poco y les quedó muy, muy curiosa, con una interpretación vocal realmente impresionante. El bis lo cerraron con la grandiosa “Idioteque”.

Ya se empezaba a oler el final del concierto, pero todavía nos dejaron dos joyas para el recuerdo: “You and whose army” y, para cerrar el concierto, otro sorpresón, “Planet Telex”, otra concesión a su disco “The Bends”, que sonó totalmente gloriosa. Un final de altura para un conciertazo en toda regla.

Puede que algunos echaran en falta ciertas canciones, pero Radiohead en directo son una auténtica experiencia conceptual, es indiferente que no toquen tu canción favorita porque cualquiera de ellas cuando las interpretan sobre un escenario se convierte automáticamente en tu favorita. Una auténtica gozada.

Martí Perarnau
(Las fotos son de Allisalive. La foto de Radiohead es de Alterna2)
La huerta es pop: llega el Murcia Sound


Este fin de semana arranca en la localidad murciana de Lorquí una nueva cita en el verano de los festivales españoles: el Murcia Sound, que pretende reunir a artistas de primera fila nacionales y a grupos extranjeros también de renombre.

Para esta primera edición cuentan por ejemplo con los granadinos Lori Meyers (en plena gira de presentación de Cronolánea, su nuevo disco), sus paisanos Grupo de Expertos Solynieve (la banda paralela de J de Los Planetas), La Casa Azul (con Guille Milkyway aupado al éxito tras su aventura eurovisiva), Triángulo de Amor Bizarro (estirando el impacto de su arrollador debut), Second (no podían faltar en su tierra), Love of Lesbian o la tripleta electrónica compuesta por Delorean, Dorian o Hidrogenesse.

La representación foránea será menor pero cuenta con muchos atractivos: el regreso de Kula Shaker (tras la aventura de Crispian Mills al frente de The Jeevas), los históricos The Psychedelic Furs, los ochenteros y revelación sueca The Mary Onettes o los más pujantes The 1990's o The School.

Una buena oportunidad por tanto para celebrar la llegada del verano entre conciertos de calidad: la cita, desde la tarde del viernes en el campo de fútbol de Lorquí.

martes, junio 10, 2008

Soñando en arcoiris


Este jueves es el día. Radiohead darán un único concierto en España y será en Barcelona, en un nuevo festival que se ha erigido en uno de los más interesantes de toda la temporada. Se trata del Daydream Festival, que podríamos definir como un concierto de Radiohead con unos teloneros de auténtico lujo, o más bien un festival con una programación muy acertada y que tiene a Radiohead como cabezas de cartel.

Va a tener lugar en el Parc del Fòrum dónde estuvimos hace apenas un par de semanas disfrutando del Primavera Sound. En ésta ocasión tan solo se conservan tres escenarios.

16.30 con la actuación de los nacionales Cuchillo, que están levantando pasiones allá por donde van y ya se han curtido teloneando a grandes como Black Rebel Motorcycle Club o Damon & Naomi. En este mismo escenario podremos disfrutar durante la tarde de las actuaciones de los míticos Faust (seguro que vendrán acompañados de sus vigas y demás cachivaches) y de los Low de Alan Sparhawk que vuelven a nuestro país con un flamante discazo entre las manos, “Drums & Guns”.

Los americanos ya han actuado en varias ocasiones con Radiohead y en ésta ocasión serán el plato fuerte del festival tan solo una hora antes de la actuación de los de Oxford.

Es importante armarse de paciencia porque el Auditori tiene un aforo limitado y es más que probable que haya gente que se quede sin poder entrar a los conciertos.

Por ello se ha habilitado un sistema de reserva de entradas para aquellos que tengan especial interés en la programación del Auditori y se podrán adquirir el mismo día del festival a 2€.

Pero la programación también es más que interesante para aquellos que quieran disfrutar de la música al aire libre. En el escenario Fly Music podremos gozar con los majestuosos Clinic. No se prodigan mucho por nuestras tierras y ésta es, sin duda una, oportunidad de oro para poder ver a estos monstruos de Liverpool.

Más tarde en la misma localización se va a subir el francés M83 con su curiosa y siempre especial mezcla de electrónica y shoegazing, presentándonos sus nuevas canciones. Asimismo lo hará el genio del glitch Four Tet, que presentará una actuación en directo, lo cual nos garantiza una más que interesante velada.

La tercera y más significativa parada de nuestro día va a ser de todas maneras el escenario Movistar. Lo abrirán los incendiarios y vetustos Liars, quienes auguran un show que nadie debería perderse. Los seguiran Bat For Lashes, un grupo al que el propio Thom Yorke admira y a los que tendremos que seguir de cerca.

Y sin más dilación, a las 21.00 horas, Radiohead subirán al escenario para demostrarnos como lucen las canciones de “In Rainbows” en directo.

Los británicos no escatimarán esfuerzos y preparan una actuación de dos horas que seguro nos parecerán diez minutos. El jueves lo veremos con nuestros propios ojos y podremos ver cómo siguen los buenos de Radiohead, a los cuales no vemos desde que presentaron “Hail to the Thief” en la Plaza de Toros de las Ventas.

Martí Perarnau

sábado, junio 07, 2008

Con la sangre alterada


Así volvimos el domingo pasado de Barcelona, después de haber disfrutado de dos días de un festival que merecería un 10 si lo calificáramos con nota. Por primera vez en los seis años que llevamos de programa La Hora de Xavi y Pac acudió a cubrir in situ el Primavera Sound y la impresión que nos dejó no pudo ser mejor.

En primer lugar, tienen la suerte de contar con un recinto en la ciudad condal como es el Parc del Fòrum que es idílico para este tipo de eventos. Tiene una enorme capacidad de aforo, por lo que en ningún momento te sientes agobiado. Hay una distancia razonable entre los escenarios, por lo que no se cuela el sonido de uno durante las actuaciones de otro. Y está en la ciudad, se puede ir y, sobretodo, volver en metro.

En segundo lugar, el cartel era inmejorable, repleto de auténticos grupazos. Tanto es así que uno siempre se encontraba en la disyuntiva de a qué escenario acudir y finalmente optaba por pedir el menú degustación, un poquito de esto y otro poquito de aquello.

La primera jornada grande del Primavera, la del jueves 29, nos la perdimos con gran pesar al tener que estar en Oviedo por motivos profesionales (pero en Oviedo lo pasamos tan bien y conocimos gente tan maja que el pesar se relativiza). Ese era el día de las actuaciones de Portishead, MGMT, The Notwist, Public Enemy, Vamprie Weekend y muchos otros.

Nuestra llegada al recinto, directos desde la capital del Principado y con nuestro compañero Fernando Delgado al frente, se produjo sobre las 21.00 horas del viernes 30, directos para ver a The Sonics. La mítica banda americana, que comenzó su carrera a principios de los 60, demostró que la veteranía es un grado y desplegó todo su repertorio garagero haciendo bailar y vibrar a todos los presentes. Así, cayeron temas como "Cinderella" o "Stricnine", aunque eso sí, un poco bajado de revoluciones.

Tras ver un rato a los angelinos Autolux en el escenario ATP, escenario que dejó cautivado a FDR, nos dirigimos a ver a Sebadoh al escenario Rockdelux. Había muchas ganas de ver a los americanos pero para el que suscribe fueron una de las pocas decepciones que tuvo el festival. No consiguieron conectarme y el sonido fue un tanto regular. A los quince minutos decidimos que habíamos visto bastante y decidimos dar una vueltecita por el recinto, a ver qué nos vendían en los otros escenarios.

En el escenario Vice Jägermeister actuaban los que para nuestro compañero Martí Perarnau fueron la sorpresa del festival: Man Man, tirando hacia un rock de corte más experimental.

A cinco minutos de las doce de la noche hacían su aparición en el escenario Estrella Damm otros históricos: Devo. Los de Ohio vinieron con sus atuendos habituales: monos amarillos y sombreros rojos que bien podrían pasar por fichas gigantes del Lego. La mayoría de las voces que he escuchado se han mostrado críticas hacia la actuación de Devo y la han llegado a calificar de cansina. Yo no diría tanto pero sí que me quedo como lo más relevante con el momento en el que se va el sonido y durante toda una canción el grupo estuvo cantando sin que oyéramos ni una nota.

Tras Devo, comenzó un peregrinar de escenario en escenario por ver lo más posible. En el Rockdelux Cat Power no logró conquistarnos. A Place To Bury Strangers estaban actuando en el Vice Jägermeister y terminamos viendo a The Go! Team en el Estrella Damm. Los de Brighton convirtieron el escenario en una auténtica fiesta y fue imposible resistirse a bailar al ritmo que marcaban. Con ellos estuvimos hasta pasadas las 3.00, momento en el que nos encaminamos de nuevo hacia el escenario Vice Jägermeister para cerrar la noche con Holy Fuck.

El concierto de Holy Fuck fue todo entrega, pero el equipo de Radio Rivas acusaba ya las horas de viaje y la larga jornada, y el habernos tragado antes a El Guincho, una de las propuestas más aburridas a la que nos hemos enfrentado en los últimos tiempos. A pesar del cansancio pudimos reconocer la vigorosidad de la banda y su buen hacer en el escenario, epatando a los cientos de personas que aún quedaban por allí, y que luego se terminarían subiendo al escenario para poner un broche loco a la noche del viernes en el Primavera.

El sábado, pronto

El sábado, nuestro segundo día primaveral, decidimos llegar bien temprano y aprovechar todos los escenarios posibles. Así, estuvimos viendo a Gentle Music Man, flamantes ganadores del Proyecto Demo del FIB, abriendo el escenario CD Drome. En mi opinión no pasan de ser un grupo con buenas intenciones pero de vez en cuando logran firmar temas como "Cry" o "Six months", que hacen que uno se relama de gusto.

Coincidiendo con la actuación de Devastations, pusimos pies dirección al Auditori para intentar ver algún concierto en el que no hubiera que hacer colas kilómetricas. Y así llegamos a ver a Mary Weiss, de las históricas The Shangri-Las. El concierto de Mary Weiss estuvo a una gran altura, recuperando temas históricos entremezclados con canciones de su último disco, y manteniendo la imagen de rubia coqueta de siempre.

Antes de ver a Silver Jews, una de las recomendaciones del festival, paramos ante el escenario Estrella Damm, donde actuaban Okkervil River. Este grupo con su disco "The Stage Names" me tienen completamente enamorado.

Me sorprendió gratamente la puesta en escena de Morente Omega con Lagartija Nick, con esa fusión entre el flamenco y el rock que llegaba hasta el último nervio. Pero aún más me sorprendió el directo de Les Savy Fav, un grupo a los que tenía muchas ganas de ver y no decepcionaron en absoluto. Su propuesta cargadad de punk no dejó indiferente a nadie. El poderío de su directo se veía acrecentado por la actitud de su cantante, quien no dudó en quedarse en mallas multicolores y bajarse a bailar y cantar entre el público, terminando en las gradas.

Justo antes habíamos visto en el mismo escenario ATP a Shellac, la banda liderada por Steve Albini, que demostró su saber hacer sobre el escenario. Pero si hay un nombre que destacar de esta noche ese es el de Stephen Malkmus, que demostró cómo hacer rock disfrutando de las guitarras distorsionadas que nos llevaban de nuevo a los mejores 90.

Nuestra intención de terminar el festival gastando zapatilla en la pista de baile con Surkin y Kavinsky se fue al traste por la copiosa lluvia que comenzó a caer sobre Barcelona. Hizo que nos retiráramos antes de tiempo aunque antes retuvimos en nuestras retinas la imagen más épica del festival, algún que otro centenar de personas que no se amedrentaban con el agua, bailando al ritmo de los beats marcado por Kavinsky.

martes, junio 03, 2008

Adiós al padre del rock and roll



Bo Diddley, considerado uno de los creadores del "rock'n'roll" con su canción "Bo Diddley", ha muerto este martes en su residencia de Florida a los 79 años como consecuencia de un fallo cardíaco.

El cantante, guitarrista y compositor ha muerto en su casa de Archer, en el norte de Florida, después de haber sufrido en agosto pasado un ataque al corazón y verse muy deteriorada su salud.

Bo Diddley era considerado una leyenda del "rock" y el "blues". El "arquitecto" del "rock'n'roll" era reconocido por su característica guitarra rectangular, sus gafas y sombrero negro con el que solía aparecer en sus conciertos.

Logró crear éxitos atemporales, aplaudidos con fervor por los aficionados al rock y el blues, como "Craw-Dad", "Say Man", "Walkin'and talkin'", "Who do you Love", "Oh yeah", "Shave and Haircut" o "I'm a man",

Diddley forma parte del selecto grupo de miembros del Salón de la Fama del Rock and Roll y su nombre figura grabado en una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Bandas como los The Rolling Stones y The Who, en la década de 1960, se dejaron influir musicalmente por Bo Diddley, cuya estilo peculiar se detecta también en algunas canciones del "Rey del Rock", Elvis Presley, y grupos y músicos actuales de la talla de Bruce Springsteen, U2, David Bowie y The Police, entre otros.

Homenajes

El mítico guitarrista de Guns’n’Roses Slash ha querido rendir homenaje a Diddley, “un auténtico héroe” para él. “Saber que él sabía quién era yo para mí era todo un cumplido”, ha dicho Slash. “Espero que los pioneros del rock como Bo Diddley nunca sean olvidados”.

Alex Kapranos, líder de Franz Ferdinand, ha reconocido que la noticia de la muerte de Bo Diddley le ha entristecido notablemente. Kapranos, que trabaja con el resto de la banda en su tercer disco, ha señalado que puso un disco de Diddley en cuanto conoció la noticia.

“En cuanto escuché la noticia puse ‘Road Runner’ en el reproductor. ¡Vaya riff! ¡Qué guitarrista!”, ha señalado Kapranos.

George Thorogood, buen amigo de Diddley, también ha mostrado su pesar por la pérdida de uno de los más grandes guitarristas del rock. “La primera vez que coincidimos fue en 1979 y desde entonces nuestra relación ha sido cada vez más estrecha. Es un honor que me asocien con este gran músico”, ha declarado.

Otros artistas como Albert Hammond Jr. o Mickey Hart, de Grateful Dead, han recordado al guitarrista fallecido.



lunes, junio 02, 2008

Para el viernes, Kavinsky


Iba a sentarme a escribir una pequeña crónica de mi paso por el Primavera Sound, un grandísimo festival, pero estoy demasiado cansado y me voy a ir a la piltra. Eso sí, aprovecho para anunciar que el viernes haremos un pequeño comentario en el programa y aprovecharemos para emitir unas pequeñas grabaciones que hicimos con Russian Red, a la que esperamos pronto en el programa, y con Kavinsky.

En nuestro MySpace podéis escuchar el saludo que nos dejó.